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Aumenta intercambio entre China y países de Unasur

Quito
Xinhua

Pese a la crisis económica global, China y los países de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) mantienen un amplio y creciente intercambio en la esfera económica, en especial en el comercio, lo cual contribuye a la recuperación mutua.
Este año, China ha negociado acuerdos que duplicarían un fondo de desarrollo en Venezuela a $12 mil millones, le prestaría unos $1 mil millones a Ecuador para construir una planta hidroeléctrica, le dará acceso a Argentina a más de $10 mil millones para proyectos y otros $10 mil millones a la empresa estatal del petróleo en Brasil.
Unasur, cuya III Cumbre terminó en Quito, ratificó su determinación de reforzar los esfuerzos para impulsar la integración regional y mitigar los impactos de la crisis económica global.
El comercio de China con América del Sur y el resto del continente latinoamericano ha crecido rápidamente en esta década, convirtiéndola en el segundo socio comercial de la región después de Estados Unidos. Las inversiones chinas aún son modestas y sobrepasan los $24 mil millones.
Hace unos 20 años, China era el decimosegundo socio de América Latina, con un volumen comercial que apenas superaba los $8 mil millones, pero desde 2007 ocupó la segunda posición, multiplicando por trece aquella cifra y ahora sobrepasa los $100 mil millones.
Esta relación, basada en el mutuo beneficio y sin condicionamientos por parte del gigante asiático, confirma el compromiso de Beijing de avanzar hacia una interdependencia estratégica, en momentos en que el presidente estadounidense Obama Barack, trata de componer los maltrechos lazos que le dejó en la región su antecesor, George Bush.
China, que sigue adelante con la Reforma Económica de libre mercado y la Apertura al exterior, no intenta competir con Estados Unidos en una zona a la que siempre consideró su “patio trasero”, sino establecer una cooperación multifacética y a largo plazo con los países latinoamericanos.
La capacidad de recuperación de China en la actual crisis económica global es una esperanza para los países de Unasur y para el resto de América latina y el Caribe, que han visto interrumpir cinco años de crecimiento sostenido con el agravamiento del desempleo y la pobreza.
Los exitosos resultados del plan de estímulo fiscal 2009 de China, por un monto de más de $586 mil millones para mitigar los efectos negativos de la crisis, posibilitarán que su tasa de crecimiento sea este año de 8%, demostrativo del potencial de una economía que ya es la tercera del mundo.
La enorme demanda china por energía, minerales y otros productos latinoamericanos permitirá a Sudamérica continuar sus exportaciones de materias primas, cuyos precios comienzan a recuperarse, como el cobre, del cual China es el primer consumidor mundial.
China ha establecido asociaciones estratégicas con Brasil desde los años 90 y, posteriormente con Venezuela, México, Argentina, Chile y con Perú. Con estos dos últimos países ha suscrito sendos tratados de libre comercio, que han acrecentado sus intercambios.
Según cifras oficiales brasileñas, el volumen de comercio bilateral entre Brasil y China alcanzó $36.440 millones en 2008, lo que supuso 55,9% de incremento con respecto al año anterior. En abril de este año, China se convirtió en el primer socio comercial de Brasil, superando a Estados Unidos.
La balanza comercial entre China y Venezuela, hasta noviembre de 2008 había logrado un superávit de $5 mil millones de un total de $10.096 millones, con un crecimiento del 72% con respecto a 2007.
En 2008, el volumen comercial con Chile sobrepasó $17 mil millones, con un equilibrio favorable para este país sudamericano, y las inversiones chinas en Perú representaban el 35% del total recibido por la nación andina.
Ecuador y China mantienen un creciente y fluido comercio, que sobrepasa anualmente los $1 mil millones, cuya gran parte la compone la venta de petróleo ecuatoriano. En este rubro, empresas de ambos países han suscrito acuerdos de colaboración.
El ingreso de China como país donante en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en abril pasado, tras quince años de negociaciones, fue una fuerte señal de su creciente compromiso para ahondar sus vínculos con la región.
Pero no sólo en el campo comercial y de inversiones hay avances. La participación de las naciones de Unasur en las Olimpiadas de Beijing 2008 reflejó el alto nivel de las relaciones deportivas, al igual que los acuerdos de colaboración que ha suscrito en las áreas de educación, cultura, científica, tecnología y militar.
Por otro lado, en Argentina, Perú, Costa Rica, México, Cuba, Brasil, Jamaica y Colombia se han fundado los Institutos Confucio, encargados de difundir la historia y la cultura de China y enseñar el idioma chino mandarín.
La III Cumbre Empresarial China-América Latina que se efectuará en Bogotá en noviembre próximo servirá para extender el comercio y los negocios de mutuo beneficio y la mayoría de los países de Unasur han confirmado su participación a la Feria Universal Expo Shanghai 2010.
A este fortalecimiento de las relaciones han contribuido las constantes visitas de los líderes sudamericanos a China y las realizadas por el presidente Hu Jintao a Chile en el 2006 y a Perú en el 2008, así como de otros dirigentes chinos.
Toda esta política de China se basa en el Libro Blanco hacia América Latina y el Caribe, que estableció una completa estrategia de cooperación a largo plazo, fruto del desarrollo de la relación chino-latinoamericana durante más de 40 años, sobre la base del principio de “una sola China” y del mutuo respeto y la no injerencia en los asuntos internos.
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