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Martes 23 Diciembre, 2014

Un parlamento es la suma de muchas voces, incluso aquellas más críticas con el statu quo


Asco de país

Acabará el año con el rifirrafe de una diputada por una, muy poco calculada, frase escrita en el muro de su Facebook. Digo poco calculada porque ya se sabe del efecto inmediato de las redes sociales y en lo viral que se pueden convertir un par de palabras mal puestas. Pilotar ese impacto, sobre todo cuando se adquiere cierta notoriedad, no es algo que se gestione a menudo con demasiada habilidad.
A mí, como de otros políticos costarricenses, lo que me impresionó de este episodio fue la poca elegancia que tienen nuestros representantes para expresarse. Hace falta ver un debate parlamentario o una entrevista a algún medio de comunicación y confirmarlo. Sin embargo, no encontré nada que resultara moralmente reprochable.
Por eso, lo que sí me ha parecido exagerado ha sido la reacción. Las redes sociales colapsaron con comentarios de indignación y repudio. Noticias Repretel dedicó un editorial al asco de la diputada y, como respuesta, el infalible “vos más”. Si a Ligia Fallas el país le da asco por la aprobación que dio Setena a la construcción de una megaterminal en Moín, a doña Roxana Zúñiga que, como si fuera el Papa, habló en primera persona plural, o sea, en nombre de un nosotros imaginario, le dan asco una serie de prácticas legislativas que por el tono pareciera son culpa de la diputada. Pero hubo más. La exministra María Luisa Ávila le ofreció a Fallas sus millas para coger un avión e irse. La guinda en el pastel, eso sí, la puso otro exministro, Farid Ayales —ese mismo, sí señor—, que la mandó a revolcarse en “su propio excremento” por mala patriota.
Bastaba con leer la publicación para entender el contexto en el que fue escrito, más aún, unas horas después la señora Fallas aclaró a qué se estaba refiriendo. La posición de fondo acabó siendo superada por una expresión que a algunos produjo demasiado escozor. Uno de los argumentos esgrimidos fue que una diputada, una representante ciudadana no puede hablar así. Eso no es verdad, precisamente porque un parlamento es la suma de muchas voces, incluso aquellas más críticas con el statu quo. Yo no esperaría, guardando las diferencias, por ejemplo, que un diputado nacionalista catalán utilice el lenguaje más afectuoso para referirse a España.
En fin, que en todo esto ha habido intolerancia y un brote más del chauvinismo que, de vez en cuando, tanto nos afea. Porque vamos a ver, no nos engañemos, hablar mal del país siempre ha sido, en Costa Rica, una actividad de altísimo riesgo, ¿o ya se nos olvidó todo lo que pusimos a parir a Chavela Vargas porque no le gustó el lugar donde nació y tuvo el odioso atrevimiento de decirlo?
Yo habría preferido, es verdad, aunque por el fondo discrepe con ella, mayor elegancia en las palabras de la señora Fallas, por una cuestión de buen gusto; pero lo cierto es que no hay nada moralmente malo en sus palabras como para poco menos que invitarla a exiliarse. En momentos en los que se necesitan acuerdos es frustrante que se dilapiden tantas energías en buscar a alguien, con la excusa que sea, no importa quién, para descargar toda la ira y el revanchismo de los que se pueda hacer acopio, mientras los demás, con morbo, escudriñamos, como en el Medioevo se hacía en las plazas de los pueblos, al ejecutado de turno. Con tanta cosa pendiente, que el culto a las formas o un patriotismo rancio reemplacen a lo esencial es la peor manera de evasión y de irresponsabilidad.

Marco Feoli
Abogado constitucionalista