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Arte reflexivo

La coreógrafa Sandra Torijano estrenará la obra “La última luna llena”, que analiza el dolor que supone la pérdida de un ser querido

Carolina Barrantes
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Una puesta en la que la magia de la danza y la belleza del arte plástico se fusionan para recordar seres queridos o amistades que fallecieron, se apoderará del Centro Nacional de Cultura desde mañana.
Se trata de la nueva puesta que presentará la coreógrafa nacional Sandra Torijano, que se titula “La última luna llena”, y en la que también brillará el talento de la artista Ariane Garnier, reconocida por sus obras elaboradas con cedazo.
La obra estará a cargo de la Compañía Danza UNA, y se inspira en la puesta “Ausencia-Presencia”, que fue seleccionada para formar parte del VII Encuentro de Arte en Genalguacil, España, que se realizó el año pasado.
“La coreografía tiene una composición poética, con nostalgia, tristeza, fortaleza y fe, de forma que el público analice el dolor que acarrea perder a un ser allegado, quienes de repente se ausentan de nuestra vida, pero al mismo tiempo siguen ahí”, afirmó Torijanos.
La puesta se prolongará por cerca de una hora, y estará amenizada con obras en torno al duelo y al invierno de compositores como Vivaldi, Satie, Bach, y Schubert, este último interpretado por el pianista nacional Jacques Sagot.
La cita será en el Teatro de la Danza mañana y el sábado 16 de agosto, a las 8 p.m. y domingo 17, a las 5 p.m. La entrada tendrá un valor de ¢2.500 para público general y ¢1.500 para estudiantes con carné.
Torijano tiene más de 17 años de mostrar su talento en el campo de la danza, y en la actualidad se desempeña como profesora de baile contemporáneo en la Universidad de Michigan.
Garnier es licenciada en artes plásticas con énfasis en pintura, y obtuvo el primer lugar de la IV Bienal Internacional de Arte Textil, que se efectuó en 2006.
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