Pedro Oller

Pedro Oller

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Martes 16 Julio, 2013

Yo opto por su cierre porque anticipo que nadie irá a su vela y menos, que será extrañada por mortal que la sobreviva


¿Are pa se qué?

Soy parte de los muchos costarricenses que se preguntan, ¿qué es la ARESEP, para qué sirve y por qué existe? Por gusto primero, disgusto provocado después, encontré la razón antropológica del misterioso monstruo en su Ley de creación N° 7593.
La culpa la tuvo este periódico el martes anterior que acusaba al bicho raro ¡de ser además obeso!
Y así es, pero aún por gordo, lo importante es saber para que sirve en medio de su endemia de peso.
Opté entonces por hacer un recuento filosófico de la regulación de los servicios públicos cuya razón de ser, como apunta Frédéric Bohm para la Revista de Economía Institucional hace 8 años. Parte de que “la regulación, según la teoría del interés público, debe corregir la falla de mercado del monopolio natural de los sectores de red”.
Y es ahí que el autor se ubica en dos frentes: “Stiglitz muestra de manera contundente (que) el gobierno tiene que cumplir un papel activo para superar las fallas de mercado y garantizar un desarrollo eficiente y equitativo de la economía.
Acemoglu y Verider argumentan que frente a ciertas fallas de mercado es necesaria una intervención, aun cuando encierre el peligro de corrupción, ya que en este caso la corrupción es el daño más pequeño”.
Me encontré entre estos dos mundos por lo que entiendo de utilidad y conveniencia en la regulación, pero me perdí en lo que respecta a su aplicación e importancia actual. Sobre todo frente a la inferencia de corrupción.
Me acordé de las publicaciones de este periódico que señalaban “El aumento anual incontrolable de ese presupuesto ha pasado de unos ¢6 mil millones en 2008 a no menos de ¢21 mil millones en este año, en cifras reales”; “Error” de Aresep obligará a usuarios a desembolsar $17,6 millones anuales en combustibles”. O de la conclusión de los diputados que “Aresep es un caos y debe ser investigada”.
Yo opto por su cierre porque anticipo que nadie irá a su vela y menos, que será extrañada por mortal que la sobreviva.
Salvo aquellos que devengan sus jugosos sueldos y beneficios de bienes raíces:
“La política salarial de ARESEP parece estar orientada a debilitar el proceso técnico de regulación en perjuicio de los usuarios de los servicios públicos (…)” ANEP.
“Nuevo edificio le costaría $14MM a la ARESEP” La Nación. Esto para socavar las críticas sobre “los más de ¢1.000 millones al año en alquileres en Multipark” La República.
La Ley en su artículo 4 e incisos derivados identifican los objetivos de la institución, para (1) armonizar los intereses de usuarios y prestatarios, (2) equilibrar necesidades de usuarios y prestatarios, (4) coadyuvar en la protección del ambiente y (5) regular los servicios públicos.
Usted no se equivocó, no obvié el (3) porque es de cita obligatoria: La ARESEP debe “formular y velar porque se cumplan los requisitos de calidad, cantidad, continuidad y confiabilidad para prestar en forma óptima, los servicios sujetos a su autoridad”. Y ahí, nos queda debiendo a todos, incluida a su Ley de creación.
La buena noticia a partir de la publicación de La República es que la obesa ARESEP está destinada a la muerte. Frente a la incertidumbre de la ciencia moderna que permite vivir hasta siempre, sólo cabe preguntar ¿quién se apunta su homicidio en aras de terminar esta Tragedia?

Pedro Oller