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Apuesto por Lorena

La ex campeona Sylvia Siemon de Pérez habla sobre el US Open y del golf femenino nacional

Luis Rojas
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En Costa Rica hay un grupo de más o menos 60 mujeres amantes del golf, que lo practican y siguen con atención los torneos internacionales, especialmente los femeninos.
Entre ellas, nos encontramos con Sylvia Siemon de Pérez, campeona nacional más de una docena de veces y también en seis ocasiones monarca centroamericana, quien considera que no es soñar, el pensar que una tica pueda llegar alguna vez a algún US Open femenino, como el que se está jugando actualmente en Minnesota, Estados Unidos.
“No veo por qué no, si en este país hay mujeres que juegan muy bien; Gloriana Soto, una de ellas”, comentó Sylvia, quien se dice admiradora de Lorena Ochoa, “ella es capaz de hacer maravillas en el golf”, reseñó.
Siemon considera que en el golf femenino tico hacen falta más mujeres para generar más competencia. Agregó que Soto ha mejorado muchísimo, aunque para alcanzar un nivel más alto necesita madurar un poco más. “Ella está en una universidad de Estados Unidos, con un equipo que le depara un excelente fogueo, porque la tienen compitiendo, tomando condición física, haciendo pesas; allá le están desarrollando todo su talento”.
Para ella, en Costa Rica hay un buen semillero en la disciplina del golf, y si se sabe explotar o por lo menos reciben la oportunidad de integrarse a universidades, como el caso de Gloriana, los (as) muchachos (as), pueden llegar muy lejos.
“No se hubiese podido ganar cinco veces el campeonato centroamericano, como lo hizo Costa Rica, si acá no hubiera calidad; tenemos buenos golfistas y muy buenas canchas”.
Sylvia dice que el gran reto
es lograr meter más jugadoras para que el golf femenino crezca, ya que “hay ocasiones en que por falta de gente, me tengo que meter a jugar para hacer bulto”. Ella señaló que ahora “hay muchos programas infantiles y juveniles, pero para que esas chiquillas sigan adelante necesitan mucho apoyo de sus papás y también de nosotras mismas, que tenemos un poco más de experiencia”.
A esto último la golfista llama “salir a pastorear”. “En mi lenguaje eso es estar en los campos y dar seguimiento a estas niñas, jugar con ellas, estimularlas e inculcarles disciplina”, expresó esta dama, y asegura que “cuando me suena la flauta, todavía gano”.
Para Sylvia el golf es como la vida, que se vive día a día, mientras este deporte es golpe a golpe. Asegura disfrutar mucho de jugar con sus amigas y que le gustaría aprender a enseñar, además sueña con que a algunos de sus ocho nietos les llegue a gustar el golf y lo practiquen.
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