Alejandra Esquivel

Alejandra Esquivel

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Jueves 5 Junio, 2014

Hoy en día necesitamos razonar, ser críticos constructivos, tener amplitud de perspectivas para ver cada situación desde diferentes ángulos


Aprender, desaprender y reaprender

Aprender a desaprender es dejar de hacer lo mismo de la misma manera. Comúnmente tenemos la idea de que podemos hacer las cosas siempre de la misma manera y que no existen otras formas de hacer lo mismo. Aunque en entornos educativos la palabra desaprender podría sonar contradictoria, en realidad, el desaprender también significa aprender y reaprender.
La definición simple de aprender, es tener una tendencia de actualizarse mediante un proceso que permite ensamblar patrones de significado y clasificar experiencias.
Desaprender es hacer un esfuerzo consciente para decodificar y desconocer patrones establecidos abandonando zonas de comodidad intelectual. Reaprender es desestimar y hasta eliminar responsablemente lo que ya no sirve y aprender algo de forma distinta a la que durante años hemos realizado.
Desaprender no es involucionar, todo lo contrario, es evolucionar dejando atrás todo lo que no es útil. Desaprender es olvidar conceptos obsoletos, eliminar creencias y miedos que no nos benefician, es volver a cargar nuevas ideas, valores o cualquier otro aspecto necesario para salir adelante. Aprender a desaprender para reaprender, implica huir de lo obvio, lo seguro y lo previsible, para generar mejores resultados.
Las empresas más competitivas en el mundo, recomiendan a sus ejecutivos un cambio de mentalidad para enfocar sus nuevas estructuras y cambios de estrategias. El antiguo estereotipo de una administración inflexible, está siendo remplazado por propuestas con capacidad de cambio, de aprendizaje de nuevas fórmulas organizativas y de nuevos modelos laborales y aplicación de herramientas que hacen a las personas más efectivas y eficientes.
Hoy en día necesitamos razonar, ser críticos constructivos, tener amplitud de perspectivas para ver cada situación desde diferentes ángulos, desarrollar la empatía para ponernos en el lugar del otro, tener capacidad de decisión en cada paso que damos.
Necesitamos optimismo constructivo, eso no significa obviar los problemas, sino buscar las alternativas disponibles para avanzar. Es el momento de pensar a largo plazo y empezar a asentar las bases de lo que queremos, rechazando lo que no nos beneficia.
“No crea todo lo que piensa”, cuestione lo que está viendo, lo que no está viendo, cuestione sus decisiones, cuestione lo que está haciendo, cuestione la forma en que se han venido haciendo las cosas, cuestione lo que haya aprendido y lo que no; lo que esté dispuesto o no a desaprender para reaprender… cuestione la esencia de sus actitudes y sus acciones en este proceso de alta demanda de la evolución del mercado laboral.
Seguramente los conocimientos que nos fueron útiles durante un tiempo, en un mundo tan agitado y con cambios continuos, nos dejan de servir en un periodo muy corto. Pero que nos quede claro: aprender y desaprender, para los adultos, es un acto de voluntad, de querer hacerlo, de esfuerzo… adaptarse o no, a las nuevas exigencias del mercado laboral, también es una decisión que debe ser administrada como tal.

Alejandra Esquivel G.

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