Amistad entre banqueros ayudó a banca europea
Enviar
Amistad entre banqueros ayudó a banca europea

Cuando la turbulencia financiera en Europa amenazó con aplastar a los bancos de la región en noviembre pasado, el gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King, organizó llamadas en conferencia con los máximos banqueros centrales del mundo para decidir qué medidas tomar.
El resultado: seis de las principales autoridades monetarias se pusieron de acuerdo para que a las instituciones financieras fuera de los Estados Unidos les resultara más barato pedir dólares prestados en emergencias.
Se alivió la contracción del financiamiento en los bancos europeos y las acciones se recuperaron en el mundo entero.
El plan del 30 de noviembre pudo ser creado y anunciado rápidamente debido a que “confiamos unos en otros”, dijo King a los periodistas al día siguiente en su carácter de presidente del grupo de banqueros.

Para algunos, esa confianza tiene un origen común: tres de los seis bancos están encabezados por economistas que estudiaron o enseñaron en el Massachusetts Institute of Technology a fines de los años 1970 y 1980. De modo que, igual que ahora, el énfasis estuvo puesto en lo que el ex profesor del MIT y actualmente gobernador del Banco de Israel, Stanley Fischer, describe como “la economía referida al mundo real”. Los banqueros centrales del MIT representan un “nivel extraordinario de influencia en materia de políticas para el departamento de economía de cualquiera”, dijo James Poterba, presidente de la Oficina Nacional de Investigación Económica, que es responsable de fechar los inicios y los finales de las recesiones estadounidenses. “Estoy tratando de analizar qué pasó”. Poterba fue responsable del departamento de economía desde 2006 hasta 2008 y todavía forma parte del cuerpo docente.
En el MIT, King, de 63 años, y el entonces profesor Ben S. Bernanke, de 58 años, tenían oficinas contiguas en 1983, y pasaron los primeros tiempos de sus carreras académicas en un entorno donde la economía se consideraba una herramienta para establecer la política.
Anteriormente, Bernanke y el presidente del Banco Central Europeo Mario Draghi, de 64 años, habían obtenido sus doctorados de la universidad a fines de los años 1970, Draghi con una tesis titulada “Ensayos sobre teoría y aplicaciones económicas”.
Fischer, de 68 años, asesoró la tesis de Bernanke sobre “Compromisos a largo plazo, optimización dinámica y ciclo económico”, y fue profesor de Draghi. El primer ministro griego y ex vicepresidente del BCE Lucas Papademos y Olivier Blanchard, actualmente economista principal en el Fondo Monetario Internacional en Washington, hicieron sus doctorados en el MIT más o menos en la misma época.
Otros diseñadores de la política monetaria que cruzaron las puertas del MIT son Athanasios Orphanides, responsable del Banco Central de Chipre, Duwuri Subbarao, gobernador del Banco de la
Reserva de India y Charles Bean, segundo de King en el Reino Unido.
La banca central está llena de gente que asistió a la universidad de Cambridge, Massachusetts, no sólo porque era y es una de las escuelas de economía más importantes del mundo.
Su énfasis puesto en resolver problemas de política antes que en perfeccionar teorías, además de una atmósfera colegiada, atrajeron tanto a estudiantes como a profesores. Esto fue evidente sobre todo a fines de los años 1970 y comienzos de 1980, cuando los shocks globales por el precio del petróleo contribuyeron a disparar tanto la inflación como una recesión.
“El cuerpo docente define el lugar pero también los estudiantes lo definen”, dijo Fischer en una entrevista telefónica. “Una de las razones para ir al MIT es que allí están los mejores estudiantes del mundo”. Para él, la economía era una herramienta “para hacer algo útil”.
“El objetivo no era encontrar bellas teorías, el objetivo era entender lo que estaba pasando verdaderamente, y enseñábamos de esa manera”, dijo Robert Solow, economista ganador del Premio Nobel que comenzó siendo profesor adjunto en el MIT en 1950 y ha permanecido allí durante toda su carrera. “Sacábamos estudiantes auténticamente interesados en la política macroeconómica y en entender los hechos cotidianos y no en presumir”.
Enfrentados a la peor crisis financiera desde la Gran Depresión, Bernanke, Draghi y King sacudieron la caja de herramientas estándar de la política monetaria.
Los tres bajaron las tasas de interés a mínimos sin precedente e inyectaron liquidez extra en sus economías. Estados Unidos y el Reino Unido atravesaron como mínimo dos rondas de emisión monetaria para comprar deuda pública. Draghi, que tomó la presidencia del BCE después del francés Jean-Claude Trichet el 1 de noviembre, hasta ahora se ha resistido a lanzar un plan de compra de bonos con dinero recién emitido.
Debido a este enfoque común de la formación educativa de los diseñadores de las políticas la cooperación en tiempos de crisis es más probable ya que “hablan el mismo idioma, el idioma de la economía”, dijo Forrest Capie, profesor emérito de historia económica en la
Escuela de Negocios Cass de Londres y autor de “The Bank of England: 1950s to 1979”.
Es posible que la historia institucional de cada banco central eclipse la influencia del MIT en la metodología que adopta cada uno de los dirigentes respecto de la crisis, dijo Grant Lewis, responsable de investigación en Daiwa Capital Markets Europe Ltd. de Londres.
La hiperinflación que soportó Alemania en el siglo pasado explica la renuencia del BCE a caer en la llamada flexibilización cuantitativa, en tanto la FED y el Banco de Inglaterra están más dispuestos a adoptar esa política poco convencional, dijo.
“Lo que es sumamente importante para los banqueros centrales es poder pensar globalmente, en un marco macro, y entender la interconexión entre los mercados en una economía global y abierta”, dijo Jean-Pierre Roth, que se retiró como presidente del Banco Nacional Suizo en diciembre de 2009. Roth fue académico invitado en el MIT en 1976-1977, donde estudió con Dornbusch. “Es el tipo de educación que se recibe cuando se trabaja un poco más que para obtener una licenciatura o una maestría en economía. Hay que trabajar más que eso”.

Bloomberg

Ver comentarios