Alejandra Esquivel

Alejandra Esquivel

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Jueves 4 Febrero, 2016

 El pueblo se siente amenazado por la corrupción política, pero angustia que lo nuevo por conocer sea peor que lo viejo conocido

¿Amenaza sin fin?

Es irónico que los ciudadanos, a nivel país, por una cuestión natural al sistema, estemos en manos de la clase política, quienes en efecto dependen de nosotros para que los elijamos, pero que muy lejos de honrar la elección del pueblo, muchos de ellos no hacen más que “vernos la cara…”
Es probable que los años nos hagan más atentos a la dinámica política del país. En el caso concreto de las elecciones municipales programadas para este fin de semana, si bien es cierto la evolución tecnológica nos ha facilitado el estar más actualizados respecto a la realidad nacional, también creo que podríamos sentirnos muy “atentos”, debido a que la publicidad para estas elecciones municipales 2016 sí ha tenido “mucha” cobertura en televisión, radio, medios impresos… ante lo que también debemos ser cuidadosos porque aunque nunca será buen momento para el despilfarro y menos el despilfarro con fondos públicos, es innegable que los resultados financieros del sector público, llaman a que el presupuesto que se destina a promoción de votaciones nacionales o municipales, sea cuidadosamente revisado, aprobado, gestionado y controlado.
Creo firmemente que nuestra obligación como sociedad, es buscar informarnos sobre las diferentes alternativas que encontraremos en las boletas de votación este fin de semana, pero desafortunadamente, los costarricenses estamos agotados de tanta decepción producto de la corrupción que a veces parece un tema sin fin. El pueblo se siente amenazado por la corrupción política, pero angustia que “lo nuevo por conocer” sea peor que “lo viejo conocido”… no solo a nivel de corrupción, sino a nivel de eficiencia traducida en resultados tangibles para las comunidades… aunque claramente los mismos de siempre llevan décadas con las mismas promesas de campaña sin materializar.


El gasto en el que ya se incurrió por este concepto: gastado está (lo que desde luego no significa que a futuro deban repetirse esos errores). Viejos o novatos, lo que los políticos deben entender es que a pesar que aún nuestra sociedad es ingenua, no somos tontos. Costa Rica está despertando y ya sus sonrisas falsas y besos que no ven la hora para desinfectar, conmueven a muy pocos. Señores, señoras, nos interesan los resultados, no el tono de su dentadura. No importa si no conocemos su cara (al menos para mí no tiene importancia), lo que importa es su currículum, los logros que han alcanzado antes y durante su carrera política.
Es confuso, a veces pareciera que la política es de las pocas ramas en las que el currículum y la experiencia no son significativamente importantes… Creo que es uno de los errores descomunales en los que nuestra sociedad es insistente para tropezar con la misma piedra. Pero cuidado, no seamos laxos en nuestras conclusiones, en Costa Rica experiencia y transparencia no siempre han ido de la mano; si bien es cierto experiencia debiera ser directamente proporcional con eficiencia, es probable que también sea directamente proporcional con adquisición de “mañas”.
Necesitamos proyectos pensados en el siglo XXII y no en el siglo XX… estamos cansados de tener que conformarnos con poquito y con que sean menos corruptos que el promedio… Para ser político no debería bastar tener facilidad de palabra, debería necesariamente y como mínimo, tener que existir una preocupación natural por procurar desinteresadamente que el que está a nuestro lado tenga mejor calidad de vida, de menos, estarían en el lugar equivocado y nosotros eligiendo a los políticos equivocados.

Alejandra Esquivel