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Alto costo para países pobres

En agosto y posteriormente en setiembre en este espacio alertábamos sobre el hecho, revelado por encuestas de CID/Gallup para este medio, que la principal preocupación de los costarricenses es la criminalidad. Decíamos que hemos perdido la paz.
El flagelo del narcotráfico, combatido fuertemente en Colombia con la ayuda de Estados Unidos, se desplazó también a México en donde igualmente están combatiéndolo con decisión y recursos. Era lógico esperar, como ocurrió, que las narcomafias miraran entonces hacia Centroamérica, en donde sienten que pueden continuar sus operaciones con menos persecución.
La pregunta, decíamos en esos días, es cómo reaccionará el istmo y con ayuda de quién. Ahora vemos que Costa Rica recibe $1 millón para estos fines, provenientes de Estados Unidos a través del Plan Mérida, según informa LA REPUBLICA el miércoles.
Pero la propia ministra de Seguridad, Janina del Vecchio, insiste en que se necesitan “muchos recursos” y Estados Unidos por medio de su embajada reconoce que “Costa Rica es un país que necesita más ayuda en seguridad pública”. En efecto, sentimos que lo recibido es muy bienvenido pero no lo suficiente.
Y no se trata de pedir por pedir. Se trata de que es la única salida y además justa. Somos el lugar de paso de drogas que se producen en el sur y se consumen principalmente en el gran país del norte. Es esa alta demanda lo que impulsa la producción, distribución y trasiego que genera el nefasto e ilegal negocio con su carga de criminalidad.
No se trata, sin embargo, de olvidar otras causas que hacen sinergia junto al fatal narcotráfico. Es indispensable tener muy en cuenta que el país fue terreno fértil y con muy pocas defensas ante la escalada de la criminalidad.
Los loables esfuerzos y acciones exitosas de la actual Ministra de Seguridad no pueden detener la delincuencia y el narcotráfico si no se acompañan de una política de Estado integral. El aumento en la brecha entre ricos y pobres, el desprecio hacia los mejores valores, el debilitamiento de la familia como primer espacio de educación, la moda del dinero fácil entre otros factores pusieron a muchos en nuestra sociedad en condiciones idóneas para que las narcomafias hicieran su labor.
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