Alto déficit y escaso presupuesto atarán al nuevo mandatario
Los aspirantes a la Presidencia concuerdan en que es necesaria una reforma fiscal, estructural y progresiva. Archivo/La República
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Sin importar quién jure como nuevo presidente en mayo de 2018, deberá hacerle frente a un presupuesto rígido y limitado, además de un elevadísimo déficit fiscal, que atará sus manos para impulsar sus proyectos desde el primer día.

Básicamente contar con los bolsillos vacíos le imposibilitará hacer cualquier cosa, por lo que los primeros 12 meses de gestión serán para administrar lo que dejará Luis Guillermo Solís y no para cumplir las promesas electorales.

Romper con esas amarras no será nada fácil para el nuevo mandatario, sobre todo si se considera el abismo político-ideológico, que envuelve el debate sobre contención del gasto, salarios de los funcionarios públicos y evasión fiscal.

Aparte de eso, la presión de los sindicatos y los empresarios también complicaría la gestión del futuro presidente con sus exigencias.

Sería poco lo que podría hacer el nuevo presidente hasta no contar con la posibilidad de elaborar su propio plan de gastos, lo cual no ocurrirá hasta 2019.

Otro aspecto que afectará la gestión venidera es el hecho de que se vislumbra una gran fragmentación en Cuesta de Moras, lo cual hará aún más difícil la toma de decisiones.

No obstante, lo más preocupante es que para el nuevo gobierno significarían intereses más altos en el pago de la deuda y una mayor dificultad para financiar sus gastos ordinarios, reduciendo el dinero que se invertiría en salud, educación, infraestructura o seguridad.

Actualmente, el 44% del gasto estatal se financiará con la emisión de nueva deuda, lo cual sería igual a una familia que paga la mitad de sus gastos anuales con una tarjeta de crédito.

Los candidatos a la Presidencia hoy concuerdan en que la única manera de solucionar esto es por medio de una reforma fiscal en la que paguen más, los que más ganen, y se incluya a todos los sectores a tributar, además de recortar los gastos del Estado, incluyendo salarios e incentivos.

No obstante, hace falta ver si existe voluntad política para aprobarla…


Candidatos dan sus soluciones


Cada partido político tiene su receta para disminuir el alto déficit fiscal, vamos a ver si alguno de los aspirantes a la Presidencia podrá alcanzar el consenso que durante décadas no ha existido.

Antonio Álvarez

Candidato
Liberación Nacional

Desde hace tres años, he señalado que se requieren decisiones fuertes por el lado del gasto y de los ingresos. Es necesario modernizar y hacer más justa la estructura tributaria transformando el impuesto de ventas al de valor agregado y otros ajustes en renta.

Juan Diego Castro

Candidato
Integración Nacional

Controlar el gasto público, desde sus principales disparadores. Combatir la criminalidad que cuesta 3,5 puntos del PIB. Enfrentar la corrupción y el despilfarro que podríamos estar utilizando en vivienda, educación, salud; es decir, utilizar nuestros impuestos para impulsar el desarrollo social y dejar de desperdiciar ¢80 mil millones en alquileres para el Estado.

Carlos Alvarado

Candidato
Partido Acción Ciudadana

He sido insistente en la urgencia de avanzar en la reforma fiscal. Es necesario que este cambio y el de empleo público se hagan y para eso, debemos sentar el sector empresarial y laboral a la misma mesa.
Se requieren alianzas públicas y privadas para echar mano al financiamiento que no dependa del endeudamiento público, sobre todo para infraestructura vial.

Rodolfo Piza

Candidato
Unidad Social Cristiana

El déficit fiscal aumentó de manera irresponsable, en los últimos diez años y el proyecto de Presupuesto de la República para 2018 sigue agravando el problema del gasto excesivo.
Me parece indispensable aprobar nuestra propuesta de Reforma Constitucional para la Estabilidad Económica y Presupuestaria, para poner límites al déficit fiscal y al endeudamiento público.


Visión empresarial


La única manera de que el Gobierno logre mejorar la situación fiscal y subir el presupuesto para los próximos años es contener el gasto público, aspecto en el que según las cámaras empresariales no ha sido consecuente.

Dennis Whitelaw

Presidente
AmCham

La apreciación que tenemos es que las propuestas para contener el gasto son ligeras. El ejercicio del Presupuesto 2018 conlleva un crecimiento menor en el gasto no vinculado a mandatos legales y constitucionales, en relación con lo observado en años anteriores.
No obstante, a la luz de la gravedad de la situación fiscal, ese esfuerzo no es convincente y no implica una contención del gasto significativa.

Francisco Gamboa

Director ejecutivo
Cámara de Industrias

La rigidez presupuestaria de mandatos legales y constitucionales que existen es una camisa de fuerza que hace inviable el cumplimiento de la supuesta directriz de cero crecimiento del gasto.
Se suma el pago de la deuda como una verdadera bola de nieve llamada deuda que ya alcanza el 53% del PIB, según estimaciones de Hacienda.

Alonso Elizondo Bolaños

Director ejecutivo
Cámara de Comercio

Es necesario hacer reformas significativas de contención del gasto, sobre todo en empleo público, donde se incorporan incentivos automáticos, previamente a la discusión de nuevos impuestos.
El primer año de administración de todos los gobiernos tiene que trabajar con el presupuesto asignado por la administración anterior, por lo que el margen de maniobra es muy reducido.

Franco Arturo Pacheco

Presidente
Unión de Cámaras

La decisión de este gobierno de reducir el gasto llega muy tarde ya que a esta administración le faltan pocos meses.
Insistimos en que es necesario y prioritario lograr una reforma del empleo público, donde los recursos destinados al pago en remuneraciones sean distribuidos de forma eficiente, pasando a un sistema de salario único sin pagos desproporcionados, ni diferencias entre trabajadores con puestos similares.

 



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