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Miércoles, 21 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Algunas reflexiones sobre el cooperativismo

Natalia Díaz [email protected] | Jueves 01 febrero, 2018


Algunas reflexiones sobre el cooperativismo

Nuestro país está urgido de mecanismos para impulsar la producción nacional. Estamos a las puertas de una verdadera crisis, generada en gran parte por el estancamiento de la economía, que produce alejamiento de la inversión nacional y extranjera así como un incremento cada vez más crítico del desempleo.

Consciente de esta grave situación, he presentado varias reformas legales en la corriente legislativa tendientes a acelerar la producción. Soy creyente de que los emprendedores dinamizan el mercado de manera importante, por lo que deben ser estimulados y brindárseles las condiciones para su desarrollo.

Un ejemplo de lo anterior es el proyecto que presenté semanas atrás denominado: “Modificación de varios artículos de la ley de asociaciones cooperativas y creación del instituto nacional de fomento cooperativo, ley n°4179, del 22 de agosto de 1968”, analizado bajo el expediente 20660, el cual modifica los artículos relacionados con el número mínimo que resulta requisito para la conformación de cooperativas estableciéndolo en cinco miembros para todas, sin establecer excepción. También empata esta idea con la conformación del quórum para realizar las asambleas ordinarias y extraordinarias de las cooperativas.

La iniciativa reforma la Ley de asociaciones cooperativas y creación del instituto nacional de fomento cooperativo ley n° 4179, del 22 de agosto de 1968, con el objetivo de disminuir la cantidad mínima requerida para conformar una cooperativa. En este momento, la ley vigente establece que es necesario contar con al menos 20 personas para constituir una cooperativa y determina una excepción para las cooperativas de autogestión que deberá constituirse con al menos 12 personas.

He considerado que este número resulta excesivo en algunas ocasiones y que importantes emprendimientos encuentran una imposibilidad en su realización, al contar con un número inferior de personas que quieran agruparse para conformar una cooperativa. Con este proyecto, más grupos organizados y microempresas familiares podrán utilizar la figura de la cooperativa para poder desarrollar sus propios emprendimientos y recibir los beneficios que goza este tipo de organización, reactivando también la economía nacional.

Ya nuestra Constitución Política contempla la importancia de este tipo de organización, como se expresa en el artículo 64 que indica que: “El Estado fomentará la creación de cooperativas como medio para facilitar mejores condiciones de vida de los trabajadores. Asimismo, procurará el desarrollo del solidarismo como instrumento de crecimiento económico y social de los trabajadores, tanto en el sector privado como en el sector público. Asimismo, reconocerá el derecho de patronos y trabajadores a organizarse libremente en asociaciones solidaristas, con el fin de obtener mejores condiciones de vida y desarrollo económico y social.”

En la actualidad el soporte institucional y normativo que existe con relación a las cooperativas es valioso y debe aprovecharse al máximo. La existencia de un movimiento cooperativo en marcha, con numerosas cooperativas, varias federaciones de cooperativas, consorcios cooperativos, entidades nacionales no estatales y propias de estas, y variada legislación especial que regula desde las especialidades de cada una, hacen que estemos frente a marcos institucionales y normativos de gran potencialidad para el desarrollo de estas nuevas iniciativas conformadas por pequeños grupos cooperativos, como lo pretende este proyecto.

Costa Rica ha avanzado desde el punto de vista legislativo en abrir espacios y oportunidades para el emprendedurismo, para el empleo, y para el desarrollo de formas diversas de organización socioeconómica que ofrezcan alternativas de crecimiento para la población. El cooperativismo debe tener cada día mejores herramientas para que en forma asociada, las personas encuentren alternativas financieras, técnicas y de asesoría y capacitación, que les permitan generar nuevos productos o servicios, con los cuales abrir o consolidar mercados tanto en el ámbito nacional como en el internacional.