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Algo huele a podrido

Carlos Denton [email protected] | Miércoles 24 mayo, 2017


Algo huele a podrido

En la obra “Hamlet” de William Shakespeare, Marcellus dice las palabras que han sobrevivido por siglos: “Algo huele a podrido en Dinamarca.” Lamentablemente esta frase se puede repetir en 2017 cambiando el país por Costa Rica, Panamá, Nicaragua, El Salvador, Honduras, Guatemala y la República Dominicana. Y los pueblos de esos países cada vez están más conscientes del problema; no progresan, por más que quieren los habitantes, porque el estado de derecho no está funcionando adecuadamente.

En la última serie de encuestas de la CID/Gallup realizadas en los siete países, la corrupción está en primer o segundo lugar de importancia como problema nacional. En Panamá y la República Dominicana los diarios reportan a diario sobre los supuestos pagos por Odebrecht a figuras políticas importantes; en el país canalero aún no ha sido nadie procesado por algún delito, pero la empresa brasileña pagó reparaciones por haber erogado coima. En Guatemala una proporción importante del gabinete del presidente Otto Pérez está tras las rejas; en El Salvador el expresidente Antonio Saca, su gobierno y su familia están detenidos.

Pero la corrupción no es solo entre los grandes, lamentablemente. Recientemente supe de una empresa costarricense que sacó un anuncio buscando supervisores y pidiendo que los que solicitaban tuvieran licencia de conducir. Se nombró una persona que confesó después de contratada que tenía licencia B1 al día pero que no sabía manejar. Es una cosa pequeña pero ilustrativa. Supe de un panameño que compró una pantalla plana de marca famosa de 42” nueva todavía en la caja por $50. Los siete países están inundados de cigarrillos de contrabando; ¿cómo entraron sin pagar impuestos? En Nicaragua el que necesita documentos para viajar los puede obtener de forma rápida “ayudando” a los que los emiten.

En las fronteras de Costa Rica —norte y sur— –hay tramitadores para los que no quieren hacer la fila larga en el sol. Los autobuseros internacionales cobran $2 a $5 por pasajero informalmente para que no deban tener sus unidades varadas por horas mientras que los pasajeros hagan sus trámites.

Exámenes hechos por otros, tareas copiadas, presiones de los padres para que sus hijos en escuelas y colegios privados tengan “mejores notas” y plagios en las universidades constituyen síntomas de lo podrido.

Guatemala y El Salvador parecen haber entrado al problema de forma sería y no les han importado las consecuencias. En Honduras se quiso establecer una Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) adscrita a las Naciones Unidas pero hubo demasiada resistencia. Pero en los otros países los líderes han seguido con las prácticas de siempre. El 3 de mayo el Presidente de Costa Rica dijo “a quienes quieren desprestigiarnos invocando corrupción, no lo hay ni por atisbo”.

El primer paso en la “limpieza” es el de seguir el ejemplo de Guatemala —no importa quién es o qué puesto ocupa, procesarlo. Pero también se requiere una reeducación en valores; si los padres de familia no lo quieren hacer, ¿podrán los sistemas educativos?

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