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Viernes, 5 de marzo de 2021



FORO DE LECTORES


Alerta de spoiler: es más que solo dinero…

Adolfo Cruz Luthmer [email protected] | Viernes 12 febrero, 2021

Carlos Ramirez

Hoy en día, el sistema energético mundial está evolucionando a un ritmo acelerado, pero es necesario hacer más, ya que el progreso actual está por detrás de nuestras ambiciones climáticas globales de mantener un aumento de la temperatura global en este siglo muy por debajo de los 2 grados Celsius. Según la Agencia Internacional de Energías Renovables de la ONU (IRENA), si queremos cumplir con este objetivo, “las emisiones anuales de CO2 relacionadas con la energía deben disminuir un 70% por debajo de los niveles actuales para 2050”. Además, IRENA nos dice que las energías renovables y la eficiencia energética pueden proporcionar el 90% de las reducciones necesarias relacionadas con la energía de CO2. Entonces la pregunta es “¿Qué nos impide integrar el porcentaje cada vez mayor de generación de energía renovable y aumentar la electrificación?” La respuesta es muy sencilla: Inversión en infraestructura = Dinero + Voluntad Política (responsables políticos -Policymakers).

Por supuesto, estamos pensando en la generación de energías renovables, pero es fundamental que también pensemos en lo que sucede después de que se genera la energía: Transmisión y Distribución. Por eso son importantes los formuladores de políticas (legisladores); porque también necesitamos mejorar la red actual (generalmente infraestructura pública) para apoyar e integrar la creciente generación de energías renovables y sistemas de energía distribuida que pueden promover la electrificación para las demandas comerciales y residenciales, como la electrificación del transporte.

Hace un par de días BloomberNEF publicó su Energy Outlook anual, un informe donde se analiza el futuro de la economía energética con enfoque en el año 2050. En este último reporte, BloomberNEF pronostica lo siguiente:

Reducir las emisiones muy por debajo de dos grados bajo nuestra vía de electricidad limpia e hidrógeno verde requiere entre $78 billones y $130 billones de nuevas inversiones entre ahora y 2050. Eso es alrededor de $64 billones en generación de energía y la red eléctrica para el suministro directo de electricidad, y entre $14 billones y $66 billones de dólares en fabricación, transporte y almacenamiento de hidrógeno. (BloomberNEF, 2020)

Esto es muchísimo dinero y es por eso que un liderazgo político fuerte e influyente será crucial aquí para hacerse cargo de tales inversiones. La generación de energías renovables no será la limitación para resolver el problema: tenemos el conocimiento científico, la tecnología, los medios financieros y el ingenio humano para enfrentar el cambio climático. Como dijo el vicepresidente de ingeniería de LM Wind Power, Hanif Mashal en una entrevista reciente: “El sector privado está listo para aplanar la curva de emisiones; lo que necesitamos para tener éxito es liderazgo y voluntad política global”. Sin este tipo de liderazgo, corremos el riesgo de tener toda la energía renovable que necesitamos, pero sin ningún lugar (redes mejoradas de transmisión y distribución) a donde ir.

Como decimos en Costa Rica, “la bola está en nuestro cancha”. Esta es una gran responsabilidad de todos nosotros como ciudadanos del mundo, sin importar el país o región de dónde venimos. Ahora tenemos que decidir qué personas queremos que nos dirijan en esta revolución política. ¿A quién elegimos entonces?






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