Luis Alejandro Álvarez

Luis Alejandro Álvarez

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Miércoles 28 Marzo, 2018

Alea iacta est

Al momento de leer estas líneas ya la gran mayoría de los votantes han decidido por cuál de los dos candidatos se han decantado; siempre quedarán algunos pocos que decidan al último minuto, en la soledad de la urna electoral, o en la fila para ejercer su derecho, a cuál de los dos Alvarado van a confiar ser presidente.

Hemos vivido la campaña electoral más fuerte de muchas décadas. Se ha rasgado el tejido social.



Hay heridas en familias y amistadas que ojalá cicatricen pronto, habiéndose dejado las pasiones de la campaña atrás, y que nos quede como lección que las cosas no son o blanco o negro, en el medio hay muchos grises. Nadie es dueño de la verdad, pues verdades hay muchas. Y si, habrá muchos temas sobre los que hay que seguir hablando.

El Domingo de Resurrección no se acaba esto, apenas empieza.

La labor que da comienzo al cerrarse las urnas va a ser de proporciones grandes y habrá ajustes que hacer en temas económicos y sociales.

La Presidencia, la Asamblea Legislativa, con los 57 diputados que elegimos el 4 de febrero, y los ciudadanos, debemos ser todos partícipes de este proceso.

Un factor muy importante será retomar el respeto de unos hacia otros, de que el acuerdo social en el que hemos vivido se recomponga y se mantenga.

El Tribunal Supremo de Elecciones, a través del Cuerpo Nacional de Delegados, sus auxiliares electorales en cada urna, y demás funcionarios, será el encargado de custodiar los votos, contar y verificar cuál ha sido el mandato popular.

Debemos aceptarlo y acatar el veredicto final que nos entreguen.

Que no repitamos aquellas semanas de 2006, cuando al perder el candidato del PAC, Ottón Solís Fallas, se cuestionó la integridad de esta institución, y se lanzaron afirmaciones gratuitas de que hubo irregularidades en dicho proceso de elección, y hasta algunos acusaron —sin fundamento— que hubo fraude.

Si el resultado fuese ajustado, y la diferencia de votos fuera poca, nuestro sistema establece la garantía para todos los ciudadanos, de que tendremos un conteo manual, mesa por mesa y con presencia de fiscales de escrutinio, designados por cada uno de los partidos participantes.

El sistema electoral nuestro es ejemplo a nivel mundial, ha inspirado otros sistemas y el Tribunal Supremo de Elecciones da cátedra sobre los controles que se dan a la hora de contar lo votos.

La voluntad popular prevalecerá y la debemos respetar.

Al frente de Costa Rica, el nuevo Presidente, será una persona que desea hacer las cosas bien, con sus virtudes y defectos, y está en la obligación de ser un presidente de todos y para todos, sin exclusión alguna de nadie.

Cualquiera de los dos señores Alvarado, que resulte electo, deberá elevar su mano derecha y contestar con un “Sí, juro” el Juramento Constitucional, y quien entonces presida el Congreso, le advertirá: “Si así lo hiciereis, Dios os ayude, y si no, Él y la Patria os lo demanden.".