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El derecho a vivienda digna nunca debe desatenderse. Han de existir siempre políticas públicas que generen soluciones de crédito adecuadas


Al fin casas para clase media

Un paso que puede dar buenos resultados busca desarrollar negocios atendiendo necesidades de la clase media del país.
Se inicia gracias a una alianza entre desarrolladores que desde el año pasado vienen trabajando en la construcción de casas para este sector de la población y Grupo Mutual, que ofrece crédito adaptado a sus condiciones.
Es esto una esperanza para parejas jóvenes que quieren fundar un hogar en vivienda propia y para quienes pagan altos precios por alquiler de una casa en la actualidad.
Son buenas noticias después de años de abandono en planes de este tipo, algo que se había venido sumando al deterioro general en la calidad de vida de la clase media nacional.
Gracias a esta alianza, se hace algo para comenzar a mitigar un problema al cual no se le venía dando atención.
Es un hecho que para que las familias de clase media pudieran aprovechar un bono diferido de los ofrecidos por el Banco Hipotecario de la Vivienda (Banhvi), por ejemplo, debía existir oferta de casas y de crédito a su alcance.
Es decir, vivienda digna por un precio que signifique una cuota mensual que pueda pagar la clase media.
Costa Rica requiere que se atiendan las necesidades de esta clase y que se permita a muchos que la integraban y cayeron en la pobreza volver a disfrutar de movilidad social. Esto favorece a las familias y a la sociedad en general.
Por otro lado, esto beneficia también a la economía de un sector como el de la construcción, capaz no solo de generar empleo directo, sino indirecto a través de las múltiples pymes o empresas que le suministran.
Algo que debieron ser cambios y nuevas estrategias en las políticas de gobierno desde hace años, surge ahora de alianzas que han sido capaces de ver la necesidad y decidieron atenderla porque a la vez significa un negocio.
Recordemos que cuando en un país baja la calidad de vida de su clase media y aumenta la pobreza y la desigualdad social, se pone en evidencia la existencia de políticas desacertadas.
El crecimiento sano de la economía debe ir paralelo con la atención de las necesidades básicas de toda la población.
La presión social comienza a crecer si esto no ocurre y sus síntomas se manifiestan en el corto y mediano plazo. Un gobierno que desatienda estas necesidades le hereda los problemas al siguiente.
Costa Rica puede evitar este tipo de clima social que a nadie beneficia, pero que se agita ya en otras naciones, atendiendo las necesidades básicas de la población. Para eso cuenta el país con un sistema de Seguridad Social que solo necesita ser “limpiado”, reestructurado y puesto al día.
En el caso del derecho a vivienda digna, esto nunca debe desatenderse. Han de existir en forma permanente políticas públicas que generen soluciones de crédito adecuadas, o las apoyen, como en el caso actual de los bonos del Banhvi.
 


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