Ahorrar le saldría más caro con la reforma fiscal
“Esta situación podría motivar al ahorrante a destinar estos recursos al sector informal, en busca de mayores rendimientos”, estimó Óscar Hidalgo, gerente general de Coopeservidores. Gerson Vargas/La República
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Si prospera el proyecto de reforma fiscal que actualmente se discute en la Asamblea Legislativa, uno de los principales daños colaterales sería que los ticos ahorren menos.

En caso de que prospere el documento propuesto por el gobierno, los certificados a plazo (ahorro programado) y las inversiones, pagarían un impuesto del 15%, reduciendo la ganancia por los intereses generados.

Actualmente, la mayoría de esos certificados cancelan un 8%, —salvo cooperativas— pero la reforma fiscal pondrá la tarifa más alta para todos.

Esta situación mermaría las intenciones de ahorro, tanto de las personas físicas como jurídicas, de acuerdo con expertos financieros.

“Un mayor tributo a la productividad del ahorro, reduciría el rendimiento neto (después del impuesto) que reciben los ahorrantes. Un menor rendimiento neto podría causar algún grado de erosión en la cantidad de ahorro que hay en la economía. El rendimiento neto podría restablecerse si la entidad financiera eleva el rendimiento bruto (antes del impuesto) que paga al inversionista de modo que, su rendimiento neto, quede igual”, explicó Alberto Franco, economista de Ecoanálisis.

De este modo, los principales cambios que incluiría esta reforma es que los certificados que ahora están exentos, como los que emiten el Banco Popular y las mutuales, también cancelarían este tributo.

En el caso de las cooperativas y asociaciones solidaristas, el escenario varía un poco: tendrán un límite anual exento equivalente al 50% de un salario base, es decir, más de ¢200 mil; sobre el exceso de ese monto, se retendrá y aplicará la tarifa indicada del 8% a los excedentes de los asociados.

“Aumentar la tasa de impuestos a estos esquemas de ahorro, traería más efectos negativos que positivos. En este momento la capacidad de ahorro del costarricense ya se ha visto disminuida, y se vería aún más afectada con esta propuesta; a largo plazo, provocaría que la actividad productiva se desincentive, siendo esta la que genera empleos y más impuestos al fisco”, aportó Óscar Hidalgo, gerente general de Coopeservidores.

Esta movida se explica porque Hacienda quiere pasar a un modelo de renta global, es decir, un cobro porcentual que se aplica a las personas físicas gradual y proporcionalmente al monto que recibe cada mes.

Los bancos, cooperativas y mutuales enfrentan el riesgo de una fuga masiva de clientes si se concreta la subida de impuestos y el camino para retenerlos puede afectar a los deudores.

“Es bastante probable que la reforma afecte las intenciones de ahorro de las personas, pues la subida del impuesto es prácticamente el doble. Elevar la tasa de rendimiento (antes del impuesto) es la alternativa más viable que tienen las instituciones financieras para no perder su flujo de ahorrantes; esta medida golpearía a los deudores porque se incrementarían las tasas de interés”, explicó Rafael González, experto tributario.

El panorama

Estas son las cinco consecuencias principales que podría acarrear una subida en el impuesto a ganancias generadas por certificados de ahorro e inversiones.

  • Menos intereses recibidos por el capital generado
  • Reducción de las nuevas cuentas de ahorro
  • Posible fuga de clientes de las entidades financieras
  • Traslado hacia otros instrumentos de ahorro/inversión con menos carga impositiva
  • Subida en las tasas de interés para mantener rendimiento

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