“Las buenas decisiones políticas en el manejo de los fondos harán que los productores agrícolas sigamos moviendo la economía del país”, comentó Alcides Garita, asesor de la Asociación de Horticultores del Irazú, en Tierra Blanca de Cartago. Gerson Vargas/La República
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Poco más de ¢150 mil millones es la cifra que otorga el Sistema de Banca para el Desarrollo (SBD) a las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) agropecuarias en el país, según el informe de resultados de 2016.

Este monto supera por mucho al que se otorga a otros sectores productivos como servicios y comercio, que registran ¢53 mil millones y ¢42 mil millones respectivamente, de acuerdo con dicho documento.
Las regiones geográficas donde se manejan más recursos para el agro son: Central, que abarca ¢129 mil millones, la Huetar Norte con ¢54 mil millones y la Chorotega con ¢33 mil millones.
La idea es otorgar recursos a los pequeños productores con tasas de interés preferenciales e impulsar no solo la agricultura a nivel local, sino que, a largo plazo, los productores nacionales puedan crear cadenas de distribución en mercados extranjeros.
Esos no son los únicos objetivos que persigue la Banca para el Desarrollo, también se han propuesto detectar falencias de los sistemas crediticios y la agilización de los trámites necesarios para la inclusión de empresas.
“El Sistema de Banca para el Desarrollo no sustituye al financiamiento tradicional; sin embargo, es una herramienta importante para dar ese empuje que necesitan las empresas que están surgiendo, pero sí necesitamos enfocarnos en educar para que la población entienda qué es y pueda sacarle el máximo provecho”, comentó Miguel Aguiar, director ejecutivo del consejo del SBD.
La entrega de los fondos está supeditada a grupos prioritarios definidos por la Ley 9274, es decir, el proyecto legislativo que comprende la Reforma Integral al SBD, entre las microempresas, agro y aquellos dirigidos por mujeres.
Para Juan Rafael Lizano, presidente de la Cámara Nacional de Agricultura y Agroindustria, el apoyo que da el SBD es importante para los productores nacionales, pero destacó que se requieren esfuerzos para que se involucren cada vez más empresarios.
“La Banca para el Desarrollo es un pulmón para el financiamiento de los agricultores, pero creemos que se necesita hacer una inspección de los casos para entender qué se hace bien y qué se puede mejorar para hacer más atractivo el sistema” concluyó Lizano.
Tanto Aguilar como Lizano concuerdan con que esta tendencia de financiar a estos sectores se mantendrá durante este periodo y además que constantemente la cartera se irá diversificando para ofrecer más y mejores servicios, a largo plazo.
La Ley 9274 ha permitido que los recursos del SBD sean mucho más efectivos, ya que hay un trabajo que persigue el apalancamiento y la expansión de dichos fondos.
En el caso de los productores nacionales, el pensamiento es que las decisiones políticas y el aspecto de la tramitología son indispensables para mantener el interés de acercarse al sistema.
“Buscamos recursos que nos permitan ingresar al mercado sin tener pérdidas, la Banca para el Desarrollo es una herramienta importante, siempre y cuando sepa escuchar las necesidades de los agricultores y se adapte a ellas” dijo Alcides Garita, asesor de la Asociación de Horticultores del Irazú, en Tierra Blanca de Cartago.

¿Dónde solicitar financiamiento?

Esta es una lista de algunas entidades que ofrecen este tipo de créditos
• Acorde
• Banco de Costa Rica,
• Banco Popular
• Bancrédito
• Coocique
• Coopealianza
• Mucap

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