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Agrade a su jefe, sin adular demasiado
Muchos cumplidos y darle siempre la razón no es una buena forma de quedar bien con su empleador

Melissa González
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En la mayoría de las experiencias laborales suelen encontrarse compañeros que creen que adulando al jefe van a ganar su confianza, conocidos bajo el sobrenombre de “brochas”.
Otra de sus características es que siempre dicen “sí” al superior, nunca lo contradicen, a pesar de que este pueda estar equivocado.
Esto genera un sentimiento negativo entre los demás compañeros, quienes consideran que estos quieren tomar ventaja.
Decir un cumplido no está mal, sin embargo hay formas de hacerlo sin sonar adulador; a nivel de protocolo se recomienda hacerlo siempre con respeto y educación.
“Cuando no se está de acuerdo con algo que dice el jefe se debe decir con diplomacia, ya que es más importante aportar ideas”, comentó Juan Carlos Bonilla, experto en protocolo.
Halagar se puede hacer de muchas formas sin ser obvios; Gabriela Campos, gerente de Recursos Humanos de Oberg de Costa Rica, aconseja solicitar sesiones periódicas de retroalimentación para conocer el desempeño, así el jefe notará que usted está interesado en la mejora continua.
“Es importante que lo apoye y sea leal en toda situación que se presente, aunque no esté presente; busque siempre mejoras en los procesos y preséntele opciones que signifiquen reducciones en costos, cumpla siempre con sus obligaciones”, comentó.
Se dice que todas las personas independientemente del nivel que tengan en la organización, esperan que se aprecie la labor realizada, esto lo demuestran estudios o encuestas y es el fiel reflejo de la naturaleza humana.
“Todos los libros de management mencionan la famosa palmadita en la espalda. Lo que ocurre es que los jefes son los llamados siempre a dar ese refuerzo positivo, a dar ese reconocimiento y ese elogio. La mejor forma de halagar al jefe es cumpliendo con el trabajo encomendado, eso demuestra lealtad, entrega, compromiso. Con esto los jefes se dan por satisfechos”, comentó Humberto Quirós, vicepresidente de Recursos Humanos de Gildan.
Recomienda además hacerlo en privado, pero si debe ser halagado por el equipo, lo mejor es que el grupo completo lo haga, para no caer en excesos ni ser melosos ante la presencia de los compañeros.
“De todas formas un jefe claramente ve cuando el elogio o halago es sincero o cuando la persona lo hace buscando algo a cambio”, agregó.


Los no

Usted no es el agente 007. Su jefe no está todo el tiempo en la oficina, para algunos es bueno para darse un respiro, usted no tiene que darle un reporte completo, no solo perderá la confianza de sus colegas sino que no logrará impresionar a su superior.

Cumplidos. Los cumplidos falsos llegan a cuestionar la autenticidad de las personas, reserve sus alabanzas para cuando su jefe de verdad lo deslumbra.

No sofoque. No importa cuánto quiera impresionar, no monopolice su tiempo. Correos, reuniones, reportes, dele un descanso.

No se exceda. Si su jefe es divertido, está bien que algunas veces se ría entre dientes por un mal chiste, pero no exagere ni estalle a carcajadas.

No esté siempre de acuerdo. Ser diplomático y honesto cuando no se está de acuerdo con una idea es apreciado y puede llevar a buenas ideas.


Los sí

Puntualidad. Preocúpese por llegar a tiempo, tanto al trabajo en la mañana como en las reuniones, no se vaya 20 minutos antes.

En equipo. No pretenda que cada idea del jefe es genial, pero es bueno darle crédito incluso si su idea es solo un paso para una idea mejor. Eso demuestra que quiere mantener una buena relación con el equipo.

Cúbrase los oídos. Los chismes son parte del lugar del trabajo, y puede que usted no pueda escapar de ellos. Ignore lo que escucha y no lo repita.

Fuente: CareerBuilder.com
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