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Droga está relacionada con incremento de los hurtos, asesinatos, pandillas, suicidios y ruptura familiar
Adicción al crack siembra autodestrucción nacional

• País cuenta con centro de rehabilitación pero solo tiene capacidad para 60 personas

Yessenia Garita
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El crack es la droga más adictiva que existe y la que está causando más estragos en la sociedad, en especial atacando el núcleo de las familias costarricenses.
Se estima que en Costa Rica existen unos 200 mil consumidores de esta droga conocida como “piedra”, originada de la mezcla de cocaína con bicarbonato de sodio.
Sin embargo, hasta el momento el problema se ha pasado por alto, pero las evidencias de este mal son cada vez más visibles en la vida cotidiana del país.
Para engrosar la tragedia, la capacidad de atención está mermada. La falta de centros o instituciones especializadas en la rehabilitación, provoca que los adictos a esta droga no tengan una oportunidad de salir del abismo en el cual se encuentran.
La adicción al crack está relacionada con el incremento de los hurtos, asesinatos, pandillas, suicidios y ruptura familiar.
Tapas de alcantarilla, cable telefónico, medidores de electricidad son solo parte de la gama de cosas que los adictos roban para venderlo y así obtener recursos para mantener el vicio.
Además la venta de “piedras” es muy alta. A diario se captura al menos un vendedor. A un solo hombre de apellidos Mora Bermúdez, de 37 años y vecino de Heredia, por ejemplo, los policías lograron decomisarle 225 dosis, cuando se encontraba en la entrada principal de Cuatro Reinas de Tibás.
Aunque la adicción al crack es un problema de salud pública, hasta este año se destinarán recursos para implementar programas que permitan su rehabilitación, de acuerdo a un decreto firmado entre el Ministerio de Salud y el Ministerio de Seguridad Pública.
Solo existen 15 camas para atender a esta población en el hospital Psiquiátrico, lugar que por mucho tiempo fue el único en recibir este tipo de pacientes.
En 2008, el Instituto sobre Alcoholismo y Farmacodependencia (IAFA) habilitó un nuevo centro de internamiento para adictos, sin embargo, solo tiene espacio para 60 personas.
“La adicción es una enfermedad y las enfermedades deben ser tratadas en hospitales y clínicas, sin embargo, esto no se venía dando, porque no eran consideradas como una enfermedad por el sistema de seguridad social”, dijo Janina del Vecchio, Ministra de Seguridad.
“Las autoridades se dedican a decomisar drogas y a detener a los adictos, que luego vuelven a las calles, porque no hay centros o instituciones especializadas en su rehabilitación. Ellos necesitan ayuda y hasta los mismos familiares les dan la espalda”, dijo Gerardo Pola, de la Asociación Cristiana de Asambleas de Dios, quien se dedica a trabajar con personas en drogadicción en un proyecto denominado “Taller del Maestro”.
“La adicción al crack afecta a todos los estratos sociales, no discrimina entre ricos y pobres, y requieren de restauración espiritual, médica, psicológica”, explicó Gratiniano Varona, de la iglesia La Dolorosa.
Las detenciones por delitos relacionados con la Ley de Psicotrópicos aumentaron en 2008, cuando se presentaron 40.030 capturas, mientras que en 2007 fueron detenidas 25.263 personas.
Es una droga que va en crecimiento con respecto a otros psicotrópicos, puesto que es barato para preparar, esconder y transportar. Cada dosis tiene un costo de alrededor de ¢1.000 y se puede producir hasta en los mismos hogares.
Limón, San Ramón, Puntarenas, Quepos, Santa Cruz, San Carlos, Cartago y la Región Brunca, son las zonas en donde existe mayor incidencia y prevalencia del consumo de drogas, por lo que las autoridades del IAFA han puesto atención primordial al tratamiento preventivo en estos lugares.


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