Luis Alejandro Álvarez

Luis Alejandro Álvarez

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Miércoles 11 Abril, 2018

Acuerdos poselección

Siendo que no existe ya nada pendiente del proceso electoral, y con un Asamblea Legislativa definida desde febrero y con la certeza de quién encabezará el Ejecutivo a partir del 8 de mayo, arranca el proceso de organización de la nueva administración.

El presidente electo ha extendido invitaciones a los diferentes partidos para una posible inclusión de partidarios de oposición en su futuro gabinete.

Una suerte de un parlamentarismo de facto.

La invitación al momento no ha sido aceptada por los partidos Liberación Nacional y Restauración Nacional, dos de las tres más numerosas fracciones de oposición.

Se han decantado por trabajar sobre agendas legislativas, donde se comprometen a colaborar.

Queda pendiente la posición que asumirá la Unidad Social Cristiana, a la luz de las negociaciones que tuvo su excandidato con don Carlos.
El sistema nuestro, presidencialista, hace muy frágiles este tipo de posibles alianzas entre quien encabece el Ejecutivo y los diputados de los partidos de oposición.

No existen las garantías de seguimiento y cumplimiento de los acuerdos a los que se lleguen.

Corresponde a las diferentes autoridades partidarias suscribir acuerdos con el Ejecutivo, mas el sistema actual de partidos, y la normativa que reglamenta la participación de los diputados, pueden hacer que estos no se mantengan dentro de dichos acuerdos.

No existe mecanismo para garantizar sus votos.

Corresponde al Ministro de la Presidencia, en conjunto con las jefaturas de fracción —eventuales subfracciones cuando alguna fracción por problemas internos se divida aunque no sea formalmente, y aquellos diputados que se declaren independientes— establecer las respectivas negociaciones y acuerdos para lograr el apoyo a iniciativas propias del Ejecutivo, su fracción, o de alguna otra iniciativa ajena que se considere importante para el avance del país.

Un diputado electo por el PIN se ha declarado independiente antes de haber asumido.

Queda pendiente para el Legislador hacer el ajuste a las normas respectivas, para evitar las falencias del sistema señaladas, ante la realidad política actual de un país pluripartidista, que para los próximos cuatro años contará con siete fracciones en el Congreso, más un diputado independiente, y que eventualmente en futuras elecciones podría llegar a tener más, como el actual que tiene nueve.

En estos acuerdos no deben los partidos renunciar al papel que les dio el soberano de ser oposición, sin caer en obstruccionismo.
El sistema de pesos y contrapesos se debe mantener.

Estamos a la expectativa de que se nombren los integrantes del equipo ministerial, y si habrá nombramientos de personas de la oposición, que participen a título personal.

Se ha dado un paso adelante con la Reforma Constitucional que reduce a un mes el tiempo entre la primera y segunda ronda, que estará vigente para las elecciones de 2022.

Una nota positiva, pues dará un mayor margen de actuación a los futuros vencedores cuando haya balotaje, para hacer los nombramientos, y la coordinación entre los funcionarios entrantes y salientes.