Juan Manuel Villasuso

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Martes 10 Febrero, 2009

Dialéctica
Achará con el tipo de cambio

Juan Manuel Villasuso

Según el gerente del Banco Nacional de Costa Rica, William Hayden, las subidas y bajadas del tipo de cambio responden a jugadas especulativas de importantes actores económicos. Los aumentos y caídas del valor del colón “dan la impresión de que algunos agarraron el jueguito de hacer movimientos con el tipo de cambio”, puntualizó.
Los principales dirigentes del sector empresarial han manifestado no estar conformes con el actual sistema cambiario. La presidenta de la Cámara de Exportadores, Mónica Araya; el presidente de la Cámara de Industrias, Juan María González; el presidente de la Cámara de Turismo, Alberto López, y el presidente de la Cámara de la Construcción, Rodrigo Altmann, manifiestan preferir las minidevaluaciones. Las razones: son más predecibles, generan tranquilidad y tienen mayor transparencia.
Por su parte, el presidente de la Cámara de Comercio, Oscar Cabada, se inclina por la libre flotación de la moneda, y el asesor de la Cámara de Infocomunicación y Tecnología, Juan Manuel Campos, favorece la dolarización. Ninguno respalda el actual régimen de bandas, que consideran que no ha cumplido el objetivo de reducir la inflación y es calificado como manipulable.
Pero además de los indicios de especulación, el actual régimen está deteriorando el tipo de cambio efectivo. En octubre de 2006, cuando se establecieron las bandas, la relación cambiaria multilateral era de 102,9; un año más tarde se redujo a 97,9; y hace tres meses fue de 83,2. Esto representa un duro golpe para las exportaciones costarricenses, especialmente las de mayor valor agregado nacional que incorporan en sus costos de producción altas tasas inflacionarias.
Si se revisan las cifras del sector externo, resulta evidente que la entrada de divisas muestra indicios claros de disminución: las exportaciones han reducido su ritmo a menos del 3%, el turismo se percibe estancado, se prevé un decrecimiento de la inversión extranjera y las remesas que los costarricenses envían desde el exterior han mermado.
Las importaciones, en cambio, mantienen un crecimiento superior al de nuestras ventas internacionales, ocasionando que el déficit de la balanza comercial siga en ascenso. Esto presiona sobre el tipo de cambio, que debería aumentar para adecuarse a esas condiciones de la oferta y la demanda de divisas.
Pero si el sistema cambiario vigente permite la especulación y si la determinación del tipo de cambio se convierte en un juego de casino, donde los especuladores son los que lo elevan o lo desploman conforme a sus intereses para obtener ingentes ganancias, entonces es muy difícil que el sector real de la economía nacional: producción, empleo e inversiones, se oriente conforme a criterios de productividad, rentabilidad y competitividad. Eso es grave.
Resulta imperativo tener presente que el tipo de cambio es uno de los precios más importantes de nuestra pequeña y abierta economía. De ese precio depende el valor de los bienes importados: medicinas, alimentos, combustibles, bienes de capital y materias primas. También dependen el monto del servicio de la deuda externa y la competitividad de los exportadores nacionales. Es por eso que con el tipo de cambio no se debe jugar ni debe haber espacio para el juego de los especuladores.
El Banco Central tiene gran responsabilidad en materia cambiaria. Cuando estableció las bandas dijo que las evaluaría para determinar su desempeño. Ahora, con la crisis, debe hacerlo de manera urgente, aunque no esté incluido en el Plan Escudo.