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Aun si 56 diputados pudieran ponerse de acuerdo para que se aprobara la ley que permita la fertilización in vitro con limitaciones para que no tuviera que destruirse ninguno óvulo fecundado, un solo diputado se la traería abajo al oponerse férreamente al proyecto


Aborta la lucha por in vitro

La Corte Interamericana de Derechos Humanos, que tiene sede en Costa Rica, condenó en diciembre de 2012 a nuestro país por no permitir que las mujeres que no pueden engendrar hijos de forma natural, puedan lograrlo mediante la técnica de fertilización in vitro.
Pero la realidad hoy es que aun si 56 diputados pudieran ponerse de acuerdo para que se autorizara el procedimiento con una serie de limitaciones para asegurar que la mujer solo pudiera aportar tres óvulos, y que los tres deberían ser fertilizados para que no tuviera que destruirse ninguno, un solo diputado, Fabricio Alvarado, se trae abajo el proyecto al oponerse férreamente a esa ley.
La oposición del legislador, que ejerce su derecho porque el funcionamiento actual del Congreso lo permite, se basa en su afirmación de que de cualquier modo se producen abortos cuando el resultado del procedimiento falla.
Aunque estas fallas ocurren también en la forma natural de engendrar la vida humana, Alvarado sostiene que en el caso del in vitro las posibilidades de lo que para él es aborto son mayores.
Parece estar claro que se trata de una diferente interpretación acerca de las nociones de concepción, embrión y persona y que de acuerdo con la noción del diputado Alvarado él se opone a la aprobación del proyecto de ley.
Así, Costa Rica, que es reconocida en el mundo por no tener ejército y por sus políticas de defensa de los derechos humanos, no ha podido cumplir con la orden que le ha dado, hace ya cerca de dos años, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, un organismo cuyos mandatos son de obligatorio acatamiento por nuestro país.
Esa orden es la de crear una ley que permita la fertilización in vitro, procedimiento que debería además ir poco a poco implementándose en los hospitales de la Seguridad Social.
No obstante, esta forma de fertilización asistida se realiza prácticamente en el resto de América, por lo cual se puede suponer que por el momento, las mujeres que quieran someterse al procedimiento para tener un hijo, saldrán al extranjero a hacerlo si cuentan con los recursos para ello.
Es probable por la cercanía, que lo hagan en Panamá y con ello será en ese país que se concrete lo que es además un negocio para los médicos que tienen esa subespecialidad y para las clínicas privadas equipadas para ofrecer el servicio.
Por otro lado, y más allá de lo que pueda decir la ley hoy o mañana, las mujeres que por creencia, fe religiosa o noción acerca del momento en que ocurre la concepción, no aspiren a ese tratamiento, seguramente seguirán la tradicional costumbre de adoptar un niño.

 

 

 



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