Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 14 Octubre, 2013

Los “señalados” por el doctor Hernández siguen sin tener nombre ni apellido (¡ojo!, el jueves 10, para el lunes no aseguro nada)


A 16 domingos… ¡vayan al cine!

Como toda publicación el periódico La República tiene una hora de cierre. En el caso de las columnas de los lunes, estas deben ser entregadas el jueves anterior antes de las 5 de la tarde. Por lo general yo escribo mis artículos el miércoles para darles una lectura fresca al día siguiente antes de enviarlos. Así lo hice la semana antepasada.
Como tenía un par de reuniones de trabajo la tarde del jueves, mandé mi comentario al mediodía y me olvidé del asunto. Mis citas eran en el café del Club Unión. Durante el tiempo que estuve allí vi entrar al doctor Rodolfo Hernández al Club y dos horas después lo vi salir. Me hizo gracia encontrármelo pues, en mi recién escrita columna, hacía un balance de todos los candidatos presidenciales y, por supuesto, lo mencionaba.


Al final de la jornada y para relajarme un rato me encontré con mi amiga Gaby para chismear y… ¡sorpresa!, la primera información que ella tiró sobre la mesa fue la renuncia del doctor. Yo me puse tensa: iba a tener que llegar a mi casa a escribir un nuevo artículo esperando que en el periódico me dieran chance de cambiarla.
Envié un correo pidiendo una extensión del plazo y me puse a leer la información disponible en Internet, incluyendo la famosa carta de don Rodolfo. A medianoche ya había elaborado una nueva columna. Me fui a dormir.
El sábado, yendo hacia un ensayo, pasé cerca de la casa del doctor y vi un grupito de sus seguidores con banderas del Partido Unidad Social Cristiana y pancartas. Comprendí que habían movilizado algunos partidarios para pedirle que repensara su posición. Estaba segura que a un “hombre de palabra”, como el mismo se definió, nadie lo convencería de quitar su renuncia.
Cuando en medio ensayo, varios compañeros me aseguraron lo contrario, no lo podía creer. Parecía un chiste. Además, nuevamente mi artículo carecía de actualidad y ya no tenía remedio. Ni modo.
Pero el lunes, ¿otra vez había renunciado? Gran falta de seriedad pero, bueno, al menos validaba mi columna.
Y yo que advertía en artículos anteriores que en las semanas que faltaban para el primer domingo de febrero de 2014 (hoy son 16) mucho podía cambiar, no había dimensionado cuánto. Y no en una semana, en dos días, tres, uno.
Los “señalados” por el doctor Hernández siguen sin tener nombre ni apellido (¡ojo!, el jueves 10, para el lunes no aseguro nada). Entre ellos no debe estar Rafael Ángel Calderón quien se mostró visiblemente sorprendido por las declaraciones del, hoy jueves, excandidato presidencial.
Como uno debe reinventarse permanentemente, ahora que hay tanta producción audiovisual costarricense, el licenciado Calderón debería participar en alguna: hay pocos actores de su edad con tanto talento.
Y a propósito del séptimo arte, el viernes se inauguró el Festival Internacional de Cine 2013. La programación es extensa y se estrenarán varias películas nacionales de ficción y documental. Escoger entre el circo de la política o un entretenimiento más creativo, honesto y consecuente, es fácil: vayan al cine.

Claudia Barrionuevo
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