David Gutierrez

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Martes 27 Mayo, 2014

La actitud de los maestros, a sabiendas de que el problema no fue causado por mala fe y que se está tratando de solucionar, es censurable y deplorable


¿Se justifica la huelga de maestros?

Al momento de escribir este artículo, un grupo de maestros lleva casi tres semanas en huelga por la falta de pago puntual o total de sus salarios.
Probablemente todos en el país estamos de acuerdo en que ellos merecen recibir su paga completa y a tiempo. Sin embargo, esta huelga de casi tres semanas ha dejado sin recibir lecciones a casi 1 millón de niños y cerca de otros 700 mil no han podido recibir su alimento en los comedores escolares —para muchos su única comida diaria—, en clara violación de los derechos fundamentales de educación y alimentación.
Además, la huelga también ha afectado a los padres de los niños, ya que han debido ingeniárselas para que sus hijos e hijas tengan el cuido y la alimentación del caso.
¿Llevan razón los educadores? El Ministerio de Educación cambió la plataforma tecnológica por medio de la cual se pagan los salarios de los educadores, al pasar de una tecnología propia a la del gobierno central: Integra2.
Esta plataforma, que ya se usa para pagar a los demás empleados públicos, se basa en el número de cédula del funcionario y esto evita errores de pago en caso de dobles nombramientos, información incompleta o inexistente, fallecimientos, entre otros.
Con la nueva tecnología, además, se han detectado deficiencias, debilidades e irregularidades en los pagos que antes no se conocían. En parte por el traslado a ese beneficioso nuevo sistema, miles de educadores no recibieron su salario completo, o no tuvieron ningún pago, algunos desde el mes de febrero.
Para peor de males, en medio de la implementación del nuevo sistema se dio un cambio de gobierno. Pese a todo esto, hay que reconocer el trabajo a tiempo completo de la nueva ministra de Educación, Sonia Marta Mora, y su equipo, para resolver el heredado problema y pagarles a los educadores lo antes posible.
Hoy, se estima que al menos 3 mil docentes enfrentan apuros personales por incumplir el pago de sus deudas y sus deberes. No solo carecen de dinero para sus asuntos cotidianos básicos sino que viven la angustia de no poder afrontar sus créditos, alquileres, pensiones alimenticias y demás, lo que trae serios problemas financieros, legales y mancha su historial bancario.
Pero ante esta situación tenemos la oferta de múltiples soluciones por parte del nuevo gobierno en estas dos semanas, las cuales han sido injustificadamente rechazadas por los maestros.
¿Por qué esta intransigencia? ¿Es justificable? El salario es un derecho constitucional, a nadie le gusta trabajar gratis. Sin embargo, es evidente que se trata de un problema temporal que será resuelto. La actitud de los maestros, a sabiendas de que el problema no fue causado por mala fe y que se está tratando de solucionar, es censurable y deplorable.
Esta huelga evidencia que, desde hace muchos años, a los gremios sindicales y a grupos de irresponsables solo les importa su propio bienestar, aunque sea a costa del de muchos otros costarricenses.
Y en este caso, lamentablemente, los principales sacrificados son nuestros niños y jóvenes, a quienes se priva de sus derechos a la educación y la alimentación.
“La razón de la sinrazón”. Lamentable.

David Gutiérrez

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