David Gutierrez

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Martes 9 Julio, 2013

¿Es necesario contar con una planilla tan grande (la de Recope) para importar y distribuir combustible?


¿Para qué sirve Recope?

El reciente debate que se ha presentado sobre la conveniencia o no de contar con una refinería en el país, ha permitido reflexionar sobre algunos temas adicionales.
Uno de esos temas es el uso de combustibles fósiles. Otro, entender la función que cumple la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) y la necesidad de que la importación, refinación y distribución de combustibles sea un monopolio estatal.
Sobre el primer punto, afortunadamente el país cuenta con una importante conciencia ambiental. Objetivos como alcanzar la neutralidad de emisiones de carbono para 2020 es una prueba de ello. Aún mejores pruebas son nuestro sistema de parques nacionales y la amplia utilización de energías limpias, como las plantas hidroeléctricas, eólicas y otras.
Sin embargo, lamentablemente al día de hoy el país sigue gastando casi 2 mil millones de dólares en comprar derivados del petróleo como combustible para los vehículos.
Por más que nos gustase la idea de que todos cambiáramos nuestros vehículos por unos que sean amigables con el ambiente, la realidad es que eso no está pasando pronto. Todavía somos, y seremos por un buen tiempo, dependientes del uso de gasolina y diésel para transportarnos.
Lo importante sería actuar de forma inmediata para aprobar la legislación necesaria para incentivar el cambio de las actuales flotillas de transporte de personas y mercancías, como buses, camiones y taxis, a automóviles que protejan el ambiente. Esta legislación debería decretar la eliminación de impuestos a la importación de estos automóviles, así como la creación de un programa estatal de créditos blandos para su compra y la creación de subsidios y beneficios para quienes compren este tipo de automóvil. Tomar esas decisiones sería pasar de las palabras a los hechos y a ser congruentes con el discurso ambiental que el país maneja. De no tomar medidas en ese sentido, por el momento una nueva refinería sería un “mal necesario”, como el mismo Ministro del Ambiente lo ha manifestado. Es cuestión de hacerla bien: con eficiencia y con números claros y transparentes.
De igual forma, recientemente se ha debatido sobre la importancia de que exista en el país una refinadora que no refina, sino que simplemente importa y distribuye.
Recope cuenta con una planilla de más de 1.500 empleados con salarios anuales de más de 42 mil millones de colones, que cuentan con beneficios laborales que la misma Contraloría General de la República ha catalogado como un “privilegio odioso”.
¿Es realmente necesario contar con una planilla tan grande para importar y distribuir combustible? Lo peor es que el encarecimiento de la planilla de Recope termina generando un aumento de precio de la gasolina y el diésel. Somos los consumidores los que terminamos pagando por la ineficiencia institucional y la existencia de un monopolio sin sentido.
¿Es necesario que en el país haya un monopolio de importación, refinación y distribución de combustibles? Afortunadamente ya hemos comprobado los beneficios de la apertura de los monopolios de seguros y de telecomunicaciones, sobre todo en mejores precios y calidad de servicios. Es hora de pensar y actuar de forma diferente.

David Gutiérrez
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