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Microsoft en su laberinto

La Surface no despega, pero igual apostarían por un reloj inteligente

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De amarillas pasaron a naranjas las luces de alerta en los edificios que Microsoft tiene en Redmond, en las afueras de Seattle, en Estados Unidos. Y muchos dicen que pueden encenderse las primeras luces rojas. La mala noticia es que se produjo el incumplimiento de los pronósticos financieros más grande de la historia de la compañía, que le provocaron una caída del 5% a sus acciones la semana pasada.
Entre los motivos de esta decepcionante performance está la debacle del sector de las computadoras personales, dentro del cual Microsoft es uno de los principales jugadores. Pero además, los de Redmond se equivocaron —y mucho— con la apuesta a las tabletas Surface, sobre las que nadie parece tener interés, y que llevó a que rebajaran su precio de $499 a $349. Fueron tan escasas las ventas de sus tabletas que Microsoft debió reconocer un inventario de dispositivos no vendidos por un valor de $900 millones. Y eso hizo tambalear a todos los restantes números.
Con bombos, platillos y redoblantes, Microsoft había presentado su tableta en junio del año pasado, en un evento a todo lujo en la ciudad de Los Ángeles. La habían lanzado como parte de una “reinvención” de la compañía, cuya estrategia pasaba de centrarse en el software a hacerlo en los dispositivos y sus ecosistemas de valor (aplicaciones y software), a tono con el modelo exitoso de Apple y de Google (Android).
Pero nada fue como se creía. Una reciente investigación, realizada por la consultora especializada IDC, estima que Microsoft solo vendió 900 mil unidades de Surface en el primer trimestre de 2013, en un mercado mundial de unos 49 millones de tabletas. Casi nada.
La compañía fundada por Bill Gates está ahora en una encrucijada. Los analistas estiman que la principal debilidad se encuentra en la articulación de los dispositivos móviles con el sistema operativo Windows 8. El público aún lo percibe como inferior frente a la poderosa competencia de Apple y Google.
Pero ante las malas noticias, Microsoft parece redoblar la apuesta. Hace dos semanas, el CEO Steve Ballmer anunció una profunda reestructuración de la compañía, con el objetivo de transformarla en líder en “dispositivos y servicios”. Es decir, darle mayor apoyo aún a quienes impulsan la Surface y otros equipos electrónicos.
Además, crecen los rumores de que Microsoft ya estaría probando su propio reloj inteligente, que competiría contra Sony (que ya tiene el suyo), y contra Apple y Samsung que muy pronto lanzarían sus propios modelos.
De acuerdo con el sitio especializado The Verge, Microsoft ya tendría un prototipo de smartwatch. El equipo responsable de Surface sería el encargado de conducir las pruebas del dispositivo, que vendría equipado con una versión modificada de Windows 8.
Y es que Microsoft tampoco tiene muchas opciones. La era post PC ya es un hecho y si abandona los dispositivos digitales, solo podrá recostarse en la exitosa Xbox, el Office y algunos paquetes de software corporativos.

Por Ricardo Braginski
[email protected]
Desde Buenos Aires, Argentina

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