Los tres caminos de la conciliación con OAS
Hay tres alternativas para dar por concluidos los problemas entre el Gobierno y la firma brasileña OAS.Archivo / La República
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Discutir posibles soluciones será tarea de negociadores

Los tres caminos de la conciliación con OAS

Finalizar el contrato con la empresa o retomar el proyecto de la carretera a San Ramón son alternativas

Tres caminos se abren para resolver el problema de la carretera a San Ramón, y dar por finiquitado el contrato con la concesionaria OAS.
El primero, es que ambas partes logren un acuerdo y fijen algún monto para indemnizar a la firma brasileña que pide $46 millones por gastos y especies fiscales.
Pagar menos es la primera consigna del Gobierno y posiblemente el punto de discusión que abarcará más tiempo en las reuniones conciliatorias.
La segunda alternativa es que en los días restantes no se logre un acuerdo para finalizar el contrato de concesión de la ruta entre San José y San Ramón, lo que alargaría el proceso a un arbitraje.
Designar un equipo de negociadores sin autonomía que deben consultar todos los temas de agenda con la junta directiva del Consejo de Concesiones podría ser un factor que retrase algunos acuerdos en la conciliación.
El tercer camino que podría surgir tras la conciliación y quizás el más lejano es que la empresa OAS retome la concesión.
De esta forma se aprovecharían los estudios existentes sobre el proyecto de la carretera y se ajustarían las tarifas de peajes así como el financiamiento para no afectar a los conductores.
Construir la carretera es urgente, ni el deterioro en la capa asfáltica, ni el mal estado de los puentes, ni las presas en algunos tramos de la vía entienden de conciliaciones y marañas legales.
Engavetar el plan durante el tiempo que le resta a la administración es una estrategia sabia en época electoral; sin embargo, podría provocar un retraso significativo para un proyecto necesario.
Buscar una salida salomónica al problema es la tarea del Gobierno y OAS, que deben negociar el pago de una indemnización que no sea millonaria y que deje satisfecha a la firma.
Por otra parte, el tiempo cuenta y corre en contra de los intereses de quienes tratan de impulsar un nuevo proyecto para que la ruta a San Ramón se construya.
Aunque en el país no existe capacidad constructiva desde hace varios años, tanto el Foro de Occidente como el Foro Nacional insisten en que la calle debe hacerla el Gobierno.
Negarse a la concesión para que se desarrolle la obra es el primer interés que defienden los vecinos y grupos que ya lograron frenar una vez el primer intento de la nueva carretera.
Proponer una vía con tramos de ocho carriles, puentes amplios y peajes bajos se convirtió en el reto de los vecinos de occidente.

Manuel Avendaño
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