Silvia Castro Montero

Silvia Castro Montero

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Lunes 29 Diciembre, 2014

 Al controlar las computadoras tantos aspectos de nuestras vidas, es lógico enseñar a los alumnos sobre algoritmos, programación, datos, innovación y el diseño de aplicaciones en web


Lo que se aprende en el colegio académico del siglo XXI


Si el primer reto en la educación secundaria es resolver los problemas de infraestructura educativa, el segundo consiste en replantear la estructura curricular, en línea con los nuevos requerimientos de conocimiento en el siglo XXI.
En el campo de la matemática, se deberían impartir los contenidos tradicionales en tres cursos —números y operaciones aritméticas, álgebra y geometría—, pero también estadística y ciencias de la computación.
Estadística fortalece el razonamiento cuantitativo y prepara a los alumnos como ciudadanos capaces de consumir datos críticamente y tomar buenas decisiones, así como de desarrollar capacidades investigativas. En la era de la información, es fundamental que ellos puedan identificar preguntas, recopilar evidencia, aplicar herramientas para interpretar los datos y comunicar los resultados de su investigación.
Ciencias de la computación también es fundamental, y es parte esencial de los planes de estudios en matemáticas de este siglo. Al controlar las computadoras tantos aspectos de nuestras vidas, es lógico enseñar a los alumnos sobre algoritmos, programación, datos, innovación y el diseño de aplicaciones en web. Además, la formación en razonamiento lógico-matemático que se adquiere es invaluable.
En ciencias, se deben desarrollar competencias en las disciplinas de la biología, física y química, pero además en las ciencias ambientales, para profundizar sobre la interacción de los fenómenos biológicos, físicos y químicos en el ambiente, permitiendo a los alumnos explorar e investigar, de forma transdisciplinar, las interrelaciones en el mundo natural; identificar y analizar problemas ambientales y examinar soluciones para resolverlos o prevenirlos.
Estudios sociales debería conformarse por cursos de historia de Costa Rica y el sistema político costarricense; historia mundial; geografía humana mundial y un curso de educación empresarial, que incluye contenidos de la economía, las finanzas personales y el emprendedurismo, para que los muchachos aprendan a tomar decisiones personales apropiadas, entiendan el papel de la economía en la sociedad, y desarrollen competencias emprendedoras para ampliar sus opciones laborales.
Los programas de español e inglés deberían ser tales que permitan desarrollar las habilidades de los alumnos para expresarse, razonar y argumentar de forma oral y escrita, por lo que tendrían que leer y escribir muchos textos de distintos géneros, y participar en múltiples experiencias de presentación pública, debate y oratoria. Los temas a discutir tendrían que fortalecer el análisis crítico de dilemas éticos.
No deben faltar los cursos en salud: estilos de vida saludables; desarrollo humano y salud reproductiva; bienestar mental, emocional y social; nutrición y actividad física; y salud comunitaria.
También es esencial la educación artística: artes visuales, artes dramáticas, danza escénica y apreciación musical. Este es un currículum de primer mundo para un país que así lo merece.

Silvia Castro, Rectora de ULACIT