La guerra de Afrodita
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La belleza física muestra desde las mitologías griega y romana, esta última representada por Venus, hasta el actual siglo XXI, un patrón casi inalterable, a saber: muerte, celos, infidelidad, guerra.
En la mitología griega, Adonis fue un joven de extraordinaria belleza, responsable de su muerte. Ares, amante de Afrodita, diosa del amor y la belleza, celoso de la preferencia de su amada hacia Adonis, asesina al hermoso joven mortal.
Pero Ares no es el marido de Afrodita. A pesar de ser ella la diosa de la belleza, se casa con el más feo de los dioses, Hefesto.
Es ella quien provoca el enamoramiento entre Helena y Paris, lo que desencadena la guerra de Troya. Helena es la esposa de Menelao de Esparta, pero lo abandona y huye con Paris, considerado el más bello de los mortales y quien muere durante la tragedia de Troya.
En relación al cuerpo humano, tanto griegos como romanos estudiaron las proporciones que se consideraban “armónicas”, esa proporcionalidad ha sido llamada por los griegos antiguos como la “razón áurea”, a pesar que recientes investigaciones revelan la inexistencia de pruebas que conecten esta proporción con la estética griega, esta continúa como modelo de belleza. Leonardo Da Vinci estudió estas proporciones y las plasmó en el dibujo titulado "Las proporciones del hombre".
Para Platón, la medida y la simetría se convierten en belleza y virtud, de manera que por belleza se debe entender medida y proporción. El filósofo sostiene que esta definición se aplica a algo más trascendental que la estética, se refiere más bien a los colores, formas y sonidos inteligibles.
Sin embargo, la sociedad actual, en gran parte debido a la moda y a la publicidad, aplica el concepto platónico descrito arriba al físico de las personas, sin ser la esencia del significado que da el filósofo.
Para Platón todo lo útil es bello de manera que se deduce que la eficacia es bella. Sócrates introduce una restricción, lo bello es lo útil para un fin bueno, porque no puede aceptar que lo que es eficaz para un mal fin, sea bello.Útil y eficaz es ir al gimnasio, comer sano, practicar deporte; todo esto es bello y embellece el cuerpo. Sin embargo,
cuando se transfiere el concepto a lo material, en el caso de la moda y la publicidad, por ejemplo, la belleza es efímera y depende de los sentidos y vivencias de cada ser humano para interpretarla y apreciarla.
Hoy, muchas personas están en una franca lucha por lucir cada vez mejor, a veces insana, a un extremo que se le podría denominar guerra, la “guerra de Afrodita”. Cada vez son más las personas que acuden al cirujano plástico para tener el cuerpo de sus sueños, o quienes hacen del deporte y el gimnasio una adicción, desencadenando, a veces, otras como el consumo desmedido de esteroides, con nefastas consecuencias en sus organismos.

El concepto de la belleza física es muy relativo; ya se hizo mención de que Afrodita se casó con el más feo de los dioses, sin que esto le impidiese tener muchos amantes hermosos. ¿Le parece una contradicción? No realmente. De acuerdo con Platón, la belleza es asunto de los sentidos, y cada quien los desarrolla de forma distinta.

Según estudios realizados en los Estados Unidos y publicados por el canal  televisivo de “National Geographic” (NG.), el prototipo promedio de la belleza física es el de una “persona normal”, es decir, sin músculos desarrollados por deporte, ni caras de modelo. Al contrario, compartir valores personales, la apariencia personal y el buen sentido del humor serían elementos determinantes en el gusto de las personas hacia otras, lo que propicia la atracción, afirma NG.

“Creo que los medios de comunicación tan masivos hoy, y mucho de la industria del consumo hace que los niños distorsionen el concepto de belleza, que para mi tiene que ver con seguridad y autoestima y con la imagen corporal que se forma desde niños. Lamentablemente muchos padres refuerzan en  sus hijos desde pequeños condiciones o características físicas y no emocionales e intelectuales” asegura la psicóloga Sandra Ayales.

Esta profesional de experiencia, dice que ha visto cómo se desarrolla una autoestima débil, a veces desde la niñez (concursos de belleza infantiles), en la cual toma fuerza la idea de que las posesiones materiales (“entre más tengo soy mejor”) les hará fuertes  y bellos.

Eso crea una falsa autoestima que hace que los jóvenes pretendan afianzar esta en aspectos exteriores del cuerpo. Creo que hay una distorsión social de la belleza que ha llevado a una distorsión interna de lo que es bello, lo cual ha traído innumerable trastornos sicológicos individuales y sociales.

Fuentes: “Mitología Griega” (recopilación por Ed. Albor Libros). Madrid, 2010. Bramly, Serge. “Discovering the life of Leonardo Da Vinci”. New York, 1991. Sitios Internet: http://filosofia.laguia2000.com/filosofia-griega/platon  http://channel.nationalgeographic.com/

Ricardo Sossa y Carmen Juncos
Editores Jefes

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