La cocaína sigue presente en el mercado cambiario de Colombia
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Están en los centros comerciales de lujo, en el aeropuerto internacional, hasta frente al banco central del país. La mayor parte presenta documentos aduaneros sellados, lo cual los hace parecer no sólo convenientes, sino también oficiales.

Sin embargo, centenares de personas que cambian dólares a bajo precio en Colombia forman parte de la estructura del próspero comercio ilegal de drogas y oro del país, y algunas tienen vínculos con la guerrilla marxista, según funcionarios. Los traficantes de cocaína y los mineros ilegales se valen de algunos de esos cambistas para convertir dólares mal habidos en pesos. Los clientes se benefician de un descuento de 10 por ciento respecto de la paridad que usan bancos e inversores.

Luego de décadas de violencia, Colombia ha hecho un gran cambio. Es un destino turístico seguro, parece estar a punto de suscribir un histórico acuerdo de paz con la guerrilla izquierdista y se ha capturado o dado muerte a sus más famosos narcotraficantes. Sin embargo, miles de millones de dólares producto del crimen organizado siguen permeando la vida cotidiana. La superficie sembrada con coca creció 44 por ciento en 2014, según las Naciones Unidas, lo que significa que en Colombia se cultiva más que en Perú y Bolivia juntos. La minería de oro ilegal es en la actualidad un negocio tan grande como la cocaína, dijo el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, en una entrevista. El dinero sucio abunda.

“Podemos dar la certeza de que esta gente está recibiendo dineros de grupos al margen de la ley, ya sea narcotráfico, sea bandas criminales, para que pueden blanquearlo”, dijo, haciendo referencia a los cambistas, un funcionario policial que habló con la condición de mantener el anonimato. “En esos sitios no le van a solicitar documentos, no le van a levantar una declaración de cambio”.

Las reglas se ignoran hasta tal punto, que algunos cambian frente a la entrada principal del banco central. No hay instalaciones ni documentación a la vista, pero se venden dólares abiertamente a los transeúntes. Alberto Boada, secretario de la junta directiva del banco, dijo que son las autoridades impositivas, no el banco, quienes tienen la responsabilidad de reprimir esa actividad si se está haciendo algo ilegal. Agregó que los cambistas, que operan en efectivo, obtienen buena parte de su dinero de turistas.


Centros comerciales y marxistas


Otros adoptan una posición más severa. La gente que contribuye al lavado de dinero es tan vital para la droga como los químicos utilizados para procesar las hojas de coca y producir cocaína, dijo Juan Ricardo Ortega, que trató de reprimir el cambio ilegal de dinero cuando se desempeñó al frente del organismo de impuestos y aduanas, la DIAN, entre 2010 y 2014. La DIAN dice que trabaja con el banco central para poner fin al cambio ilegal.

En el elegante centro comercial Hacienda Santa Bárbara, ubicado en el norte de Bogotá, una decena de cambistas ofrecen dólares baratos y presentan documentos de la DIAN. Pero con frecuencia no exigen documentos de identidad ni huellas, además de no llenar la declaración obligatoria, todo lo cual permitiría a las autoridades detectar discrepancias entre compras y ventas.

En medio de los cafés y tiendas de ropa del centro comercial, dos cambistas lavaban dinero de la droga para el grupo marxista rebelde FARC, según el Tesoro de los Estados Unidos, que bloqueó los activos de las firmas y prohibió en gran parte a los ciudadanos estadounidenses tratar con ellas.

La diferencia entre la paridad que ofrecen los cambistas y la del mercado se ha ampliado en los últimos años, lo que demuestra que hay una “abundante provisión de billetes”, dijo Ortega.

Cuando la DIAN llevó al aeropuerto de Bogotá un perro entrenado para detectar dinero hace un par de años, detuvo a unas tres personas por día con sumas de entre $150 mil y $300 mil, agregó. El perro murió menos de dos semanas después de iniciado el operativo, y Ortega dice que es “casi seguro” que policías o agentes corruptos de la DIAN hicieron matar al animal. La DIAN se negó a hacer declaraciones.

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