Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

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Viernes 9 Enero, 2015

Luis Guillermo pretende demostrar que el país ha tomado un rumbo definido; tarea tanto más importante cuanto que él ganó con la consigna del cambio. Ahora le corresponde demostrarlo


Inicios de año

Si se cumplen  los ciclos tradicionales de la política nacional, este 2015, por ser el segundo del cuatrienio, es el más importante porque en él se suelen tomar las decisiones que marcarán los años venideros. Como muestra de lo que acabo de señalar, el presidente como sorpresa de fin de año anunció que hará cambios en su gabinete, especialmente en comunicación. De esta manera, Luis Guillermo pretende demostrar que el país ha tomado un rumbo definido; tarea tanto más importante cuanto que él ganó con la consigna del cambio. Ahora le corresponde demostrarlo. Por el momento, su mayor desafío es hacer aprobar por el Congreso una reforma tributaria (paquete de impuestos) que viene siendo repudiada desde los días de Abel Pacheco, pero que en la más reciente visita al país el FMI exigió que se enviara cuanto antes a los diputados sin esperar al  tercer año del gobierno como quería Luis Guillermo (donde manda capitán…). El ambiente en Cuesta de Moras parece turbulento pues varios partidos, especialmente el PUSC tan necesario para el gobierno  con el fin de mantener el control del Directorio Legislativo, se ha mostrado contrariado por la manera en que el oficialismo hizo aprobar el presupuesto.
Unido a lo anterior está lo que pueda suceder el 1ero de mayo, que en Zapote sueñan con que sea no un mayo negro sino un mayo primaveral… ¿Qué cosas habrán conversado los partidos en diciembre mientras la gente cocinaba patas de chancho y disfrutaba de los levantines de los toreros improvisados? Pronto se sabrá. Para nadie es un misterio que no pocas de las decisiones que marcan el rumbo del país, la clase política criolla acostumbra tomarlas en conversaciones informales que, en sus consecuencias, resultan ser más decisivas  que las encerronas o las conferencias de prensa que se anuncian con bombos y platillos ante la prensa nacional, cuando ya todo, en la realidad,  está decidido.
Mientras tanto, el Presidente ha emprendido un largo periplo que lo ha llevado a los centros en  donde se diseña el nuevo orden mundial. Luis Guillermo, experto en política exterior, no solo asistió a la ceremonia de inicio del segundo mandato de la presidenta Rousseff al frente de la mayor potencia de Nuestra América, sino que se fue al emergente epicentro del poder mundial, donde fue recibido en imponente ceremonia por el presidente  Xi Jinping. En Pekín se encontró con el líder más carismático de la región, el presidente ecuatoriano Rafael Correa, mientras no por casualidad también estaba por allá el  presidente Maduro. Lo normal es suponer que la cumbre de la Celac, a celebrarse en San José a fines de mes y que tiene como presidente a Solís, ha sido tema de diálogo al más alto nivel y a la sombra de la gran  potencia asiática. Cabe señalar que, con la apertura de Washington a La Habana, el ambiente político regional ha cambiado sustancialmente. Tanto la cumbre de jefes de Estado de América Latina y el Caribe en  San José como la de todo el continente en Panamá mostrará hasta qué punto ese cambio del clima político se refleja en los hechos concretos.
No hay duda de que 2015 se anuncia como una caja de sorpresas. Todos esperamos que no sea la Caja de Pandora.

Arnoldo Mora