Silvia Castro Montero

Silvia Castro Montero

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Lunes 15 Diciembre, 2014

Cualquier estrategia educativa inicia con la definición certera del tamaño y ubicación de los centros educativos que se requieren


Infraestructura, modalidades educativas y retención

Si pretendemos duplicar la matrícula en secundaria para al menos alcanzar los índices de Cuba o Chile, hay que implementar un conjunto de medidas, empezando por asegurarse de que existan ambientes de aprendizaje de calidad.
Actualmente existen 715 colegios de diversos tamaños y condiciones que imparten modalidades distintas: hay colegios académicos, técnicos, científicos, deportivos, artísticos, ambientalistas, humanísticos, tecnológicos, telesecundarias, talleres exploratorios, unidades pedagógicas, institutos de educación general básica (IEBG) y de valor agregado en la educación académica diurna, entre otros. En total se imparten 20 planes de estudios distintos.
Con 360 mil alumnos en secundaria, se requieren unos 360 colegios que alberguen a mil alumnos cada uno, distribuidos en diez secciones por año, con 20 alumnos por sección.
¿Mi punto? Qué existe un número excesivo de colegios y de planes de estudio, lo que genera grandes dificultades en la estandarización de criterios mínimos de calidad. Cada uno de esos colegios requiere apoyarse de un currículum, recurso humano, infraestructura, materiales didácticos, mobiliario y equipo especializado distinto.
Con los serios rezagos en construcción y mantenimiento de la infraestructura, ni subiendo el PIB al 8% se podría hacer frente a las necesidades materiales de las instituciones en secundaria.
Cualquier estrategia educativa inicia con la definición certera del tamaño y ubicación de los centros educativos que se requieren. Los colegios pequeños son ineficientes, por cuanto la inversión en infraestructura y otros recursos solo beneficiaría a pocos alumnos y el espacio educativo se mantendría mayormente ocioso.
Los colegios excesivamente poblados también son inconvenientes, porque generan problemas de rendimiento académico relacionados con las dificultades de gestión por parte de sus administradores.
Consolidando el número de centros y estandarizando su tamaño y planes de estudio, más colegios podrían contar con condiciones idóneas de infraestructura. El disponer de amplios salones, sanitarios, biblioteca, comedor, laboratorios, gimnasio, auditorio, cancha, espacios de esparcimiento, oficinas administrativas y espacios para brindar servicios de salud, orientación y apoyo psicopedagógico, es indispensable para el aprendizaje efectivo.
Asimismo, se deben reducir las modalidades educativas, preservando las más exitosas. Todos los colegios deberían ser académicos bilingües con bachillerato internacional, científicos bilingües, o técnicos profesionales bilingües, con la posibilidad de ofrecer una sola alternativa de educación abierta en horario nocturno.
En horarios vespertinos todos los colegios podrían ofrecer programas cocurriculares, artísticos, deportivos, ambientales y otros, para que la totalidad de la población estudiantil, y no unos pocos, gocen de una educación integral de calidad.

Silvia Castro Montero

Rectora de ULACIT