David Gutierrez

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Martes 23 Julio, 2013

Es inaceptable que en un país con múltiples necesidades haya un fondo de $216 millones ocioso y que la ineptitud institucional menoscabe la calidad educativa de nuestros estudiantes


Fonatel: ¿fracaso o ineptitud institucional?

El Fondo Nacional de Telecomunicaciones (Fonatel) es el órgano encargado de administrar los recursos que se generaron con la venta de frecuencias del espectro radioeléctrico a los operadores de telefonía privada.
En particular, la Ley General de Telecomunicaciones establece que esos fondos deben ser destinados a financiar el régimen de garantías fundamentales de acceso y servicio universal, y de solidaridad.
Para quienes siempre defendimos la apertura del monopolio de las telecomunicaciones, este era un tema de gran importancia: la apertura generaría mejores servicios y tarifas, pero además el país recibiría una importante suma de dinero para proyectos de impacto y movilidad social.
A pesar de que la apertura se dio en 2008, hasta la fecha, lamentablemente, esos fondos siguen sin utilizarse. Recientemente, la Superintendencia de Telecomunicaciones (Sutel) rechazó la solicitud de la Presidenta de la República de otorgar al ICE la licencia y los recursos para llevar Internet a las escuelas y colegios.
Esto nos sirve para evidenciar la zozobra y el caos institucional que vivimos día a día en este país, ya que pareciera haber exceso de burocracia, lentitud e inoperancia.
A Sutel le ha tomado casi dos años constituir un fideicomiso y conformar un equipo de trabajo de administración de los fondos de Fonatel. Estos plazos son desproporcionados y totalmente absurdos. Considerando que son fondos altamente necesarios para ayudar a cerrar la brecha tecnológica en el país, ¿por qué toma tanto tiempo hacer eso?
Lamentablemente, aunque en Costa Rica cerca de un 95% de los centros educativos cuenta con algún tipo de conexión a Internet, menos del 10% de ellos tiene una velocidad superior a los dos megas.
La meta para la conectividad de los centros educativos que se fijó en el Plan Nacional de Desarrollo de las Telecomunicaciones, la Estrategia Nacional de Banda Ancha y el Acuerdo Social Digital, era que los centros educativos tuvieran conexiones simétricas con velocidades mínimas de 20 megas.
Además, dichas conexiones deberían brindar conectividad inalámbrica por medio de la cual los profesores y estudiantes pudiesen conectarse con equipos portátiles y tener una educación realmente sustentada en la tecnología.
Esto no se puede lograr sin una red de fibra óptica como medio de transmisión. El costo de esa red se ha estimado en 20 millones de dólares, es decir, menos de un 10% de los fondos totales de Fonatel.
Afortunadamente en este país existen instituciones como la Fundación Omar Dengo, que con visión y responsabilidad cívica y social ha decidido crear una red de banda ancha para la educación en conjunto con el Ministerio de Educación. La primera etapa de la red costará 10 mil millones de colones y los fondos se obtendrán del presupuesto nacional.
Es inaceptable que en un país con múltiples necesidades haya un fondo de $216 millones ocioso. No podemos permitir que la ineptitud institucional menoscabe la calidad educativa de nuestros estudiantes.

David Gutiérrez
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