Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 5 Septiembre, 2014

Costa Rica se ha perdido en el fango de la corrupción, y tomará mucho esfuerzo restituir una mística nacional a favor del bien común


Entre cielo y tierra

La lluvia de denuncias sobre actos de corrupción en el Estado que desató el informe de los 100 días, ha abierto numerosos cuestionamientos sobre la validez de un sistema político que parece alcahuetear el despilfarro y el desvío de fondos de sus propósitos prioritarios.
Habrá que ver si esta valerosa denuncia pública realizada por el presidente Luis Guillermo Solís se sostiene en el tiempo y logra traducirse en acciones que lleven a limpiar la casa.


Por el momento, los datos han sido presentados y también cuestionados, pero corresponde un ejercicio de revisión y confirmación de los casos expuestos, sobre todo para el bienestar y la tranquilidad de los ciudadanos.
En todo caso, las primeras impresiones que deja este informe es que Costa Rica se ha perdido en el fango de la corrupción, del abuso en la función pública y que tomará mucho esfuerzo rescatar los valores y restituir una mística nacional a favor del bien común.
Por otra parte, no es difícil creer que el panorama presentado por Solís pueda ser cierto, en especial con el seguimiento de las constantes investigaciones periodísticas que han venido revelando en las últimas décadas, un deterioro de la moral y las buenas prácticas en el gobierno.
Cabe también cuestionar el papel del control estatal, pues buena parte de los recursos de los contribuyentes también se gasta en instituciones que deben velar por el recto desempeño de los demás entes públicos.
Hoy vemos cómo los distintos indicadores internacionales señalan que el principal obstáculo para el desarrollo y crecimiento económico es el Estado. El bajo nivel de competitividad deviene en principal causa de funciones escleróticas y burocráticas de una función pública incapaz de proveer servicios de buena calidad a una economía sedienta.
La transformación de esta mentalidad nacional es el mayor reto que nos aguarda a futuro. Si esto no sucede, difícilmente las tareas rezagadas en infraestructura productiva y social vayan a salir adelante.
La otra parte bastante dolorosa es ver cómo instituciones orientadas a la ayuda de las personas más necesitadas, finalmente terminan desviándose y perdiendo el rumbo. Así también será complicado reducir la miseria en el país y generar una sociedad de mayores oportunidades para todos.
Por supuesto que no todos en el Estado son malos y existen buenos funcionarios, pero a la luz de estos casos de corrupción denunciados desde la silla presidencial, considero que el país necesita un verdadero alto en el camino.
 

Luis Alberto Muñoz Madriz

@luisalberto_cr