El salto de China
El Maglev es el tren magnético de levitación sin ruedas, que viaja a 450 km por hora, en Shanghái. Desde 2001 opera y no ha tenido accidentes. A nivel de experimento alcanzó 505 km por hora. Puede ser operado sin tripulantes y es el medio de transporte terrestre más rápido del mundo.INTERNET/LA REPÚBLICA
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OREJA: 4 mil colones cuesta aproximadamente un viaje en el tren Maglev, el más rápido del mundo, en Shanghái

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El salto de China

El gigante asiático, en su acelerada evolución, tratará de pasar de una mentalidad de “hecho en China” a “inventado en China”

La visita del presidente chino, Xi Jinping, es un recordatorio de los seis años de relaciones entre Costa Rica y el país asiático.
Un gigante todavía desconocido por la complejidad de la evolución de esta potencia económica a nivel mundial.


El crecimiento acelerado de ciudades como Shanghái y Pekín es un claro ejemplo de ello.
China está desatando una actualización de sus industrias con el fin de ajustarlas a un esquema económico que no solo dependa del desarrollo de la manufactura, sino tomando la transferencia de conocimiento y nuevas tecnológicas para incorporarse en la dinámica de la innovación.
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A 410 metros de altura la torre Perla del Oriente de radio y TV, tiene un restaurante donde se puede apreciar el rápido desarrollo de Shanghái en los últimos 30 años, desde la reforma de Dean Xiaping.INTERNET/LA REPÚBLICA
Su apuesta al futuro cercano es pasar de la mentalidad de “hecho en China” a “inventado en China”, y empieza a dar sus primeros pasos en esto.
Es aquí donde el acercamiento de este país a nuevas regiones cobra sentido, entre ellas América Latina, un mercado emergente y en franco crecimiento durante la actual crisis mundial.
El gigante en su imperiosa necesidad de desarrollo interno persigue mayores oportunidades a partir de nuevas tecnologías, ya no desde un papel de productor pasivo, sino buscando un protagonismo en este rol.
El acercamiento de China, y en este caso de su Presidente, tiene esta urgente connotación de colaboración, un darse a conocer, y desmitificar la distancia física y cultural que podría imponer un obstáculo a la evolución del comercio.
En la novela “1984”, el escritor inglés George Orwell imaginó el mundo disputado por tres grandes regiones.
Pero lo que Orwell no pudo imaginar fue lo sucedido en 1989, una fecha aún un tanto desconocida en la realidad, pero de una enorme relevancia para el mundo actual.
Por primera vez en la historia de la humanidad, ese año el total del comercio entre los países alrededor del Océano Pacífico superó el comercio total del círculo del Atlántico.
Este cambio en la constitución del intercambio de bienes no es un dato cualquiera, representa una clara reafirmación del protagonismo que ha tomado China y cómo está cambiando la estructura del comercio global.

Luis Alberto Muñoz
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