María Luisa Avila

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Jueves 8 Agosto, 2013

Si bien es cierto el médico interno no es el que toma decisiones respecto al manejo de un paciente, es un miembro vital del equipo de atención


El papel del médico interno en la CCSS

Durante la carrera de medicina, hay un año que es vital no solo por el nivel de aprendizaje, sino porque es en mucho lo que define el futuro profesional.
Ese año, llamado internado marca el final de la carrera y nos prepara para afrontar los retos de una profesión muy demandante.
Dentro de los hospitales, los internos siempre han tenido una función dual, por un lado aprenden al pie de la cama del paciente, por la otra realizan labores asistenciales algunas en el marco de su carrera, bajo la supervisión de médicos ya formados y otras sustituyendo lo que otro funcionario estaba destinado a realizar y que por diferentes razones no lo hace.
Es por ello que la Ley de Incentivos a los Profesionales en Ciencias Médicas (no solo para médicos), estipula Artículo 8- “El interno universitario tendrá una beca del 36,6% del salario base del médico general”, justo reconocimiento a esa función asistencial, que representa 72 horas por semana de trabajo, sin feriados, sin vacaciones y sin adquirir derechos laborales de parte de la institución, en este caso la CCSS.
El reconocimiento económico es apenas superior al salario mínimo minimorum, por un trabajo no calificado de 44 horas semanales.
Si bien es cierto el médico interno no es el que toma decisiones respecto al manejo de un paciente, es un miembro vital del equipo de atención: pasa visita, examina a los pacientes, realiza procedimientos, está pendiente de los resultados de laboratorio y de gabinete, literalmente es el que corre a llevar un examen urgente al laboratorio, esperar su resultado y corre de vuelta al pie de la cama del paciente que está siendo atendido por sus médicos tratantes.
Tanto hace una historia clínica, un examen físico completo, como empuja la silla de ruedas que lleva al paciente a realizarse una radiografía o un ultrasonido.
No me parece justo privarlos de este beneficio contemplado en una Ley de la República, y mucho menos decir que los servicios de la CCSS no se ven afectados si los internos no asisten a sus guardias.
Aparte de no ser correcto, es desmotivante para un grupo de jóvenes que todos los días, en su gran mayoría, tratan de ser mejores médicos y personas. Jóvenes médicos que podrían llegar a ser funcionarios de la institución que hoy les da la espalda.
Los que hoy somos médicos recordamos el internado como uno de los años más difíciles de la carrera, recordamos además que sí trabajábamos y mucho, además de estudiar. Ojalá la situación de los médicos internos con la CCSS se solucione, de mantenerse la misma, ambas partes salen perdiendo y el afectado final será el paciente.

María Luisa Ávila