Leiner Vargas

Leiner Vargas

Enviar
Martes 6 Marzo, 2012


Reflexiones
El futuro de las zonas francas

La política comercial de Costa Rica ha marcado importantes triunfos a lo largo de las últimas décadas
La política comercial de Costa Rica ha marcado importantes triunfos a lo largo de las últimas décadas. Luego de la crisis de principios de los 80, el país supo diversificar a tiempo sus exportaciones con programas de incentivos fiscales y con el fuerte estímulo de la devaluación del colón. El crecimiento de las zonas francas resultó entonces una novedosa forma de corregir nuestras imperfecciones de mercado, que seguían claramente marcando un sesgo antiexportador y que, en un entorno de guerra en la región, permitieron compensar el riesgo país de invertir en Costa Rica. Con el pasar de los años, el instrumento de zonas francas se ha convertido en una fuente importante de atracción de la inversión extranjera directa, sobre todo con el impulso que generó la llegada de Intel y sus proveedores.
Así las cosas, el país logró transformar y transformarse desde la maquila convencional de ensamblaje básico de electrónica y textiles, a un industria de zonas francas de mayor complejidad tecnológica y mayor valor agregado, al finalizar el siglo anterior. A partir de entonces y con el boom de las casas de apuestas por Internet, el país se vuelve un maquilador de servicios, más tarde la actividad se diversifica hacia empresas en distintos ámbitos de servicio, surgiendo una nueva generación de inversiones de zona franca con énfasis en lo que se ha dado a llamar “Call Centers”. Todo lo anterior aprovechando una fuerte inversión en recursos humanos del país y una creciente oferta de recursos bilingües en el entorno nacional.
Sin embargo, para 2020 las actividades de zona franca verán un retroceso en el número de costarricenses jóvenes profesionales o técnicos que ingresan al mercado laboral, dado que el país perderá la última parte de su bono generacional. Es de esperar entonces que a ese tiempo las empresas y su orientación pasen de factores de éxito y rentabilidad basados en la contratación de recursos humanos jóvenes, abundantes y baratos; a otro tipo de ventajas competitivas. Se tratará entonces de un reto de calidad y de fortalecimiento de lo que podríamos llamar el Sistema Nacional de Innovación. El nuevo modelo a impulsar de zonas francas debe tener como sustento esencial la inversión en investigación y desarrollo de las empresas.
Entonces, el futuro de las zonas francas no se acaba ni se limita con un impuesto sobre la renta del 7%, 15$ o 25% sobre la repatriación de utilidades, por el contrario, la nueva generación de empresas de zona franca serán esencialmente empresas intensivas en investigación y desarrollo, trasladando a países como Costa Rica sus departamentos de diseño, investigación y el proceso de gestión de las megaempresas multinacionales. Si hemos de anticipar ese momento con sagacidad, deberíamos ocuparnos de fomentar desde ya la llegada de empresas de tecnología intensivas en investigación y desarrollo y dejar de creer que la maquila de servicios será la pomada canaria de la Costa Rica 2030.

Leiner Vargas Alfaro
[email protected]