Daniel Chacón

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Lunes 12 Mayo, 2014

Desde 2007, quedó en evidencia una polarización social por el modelo de desarrollo del país. No debatiré los conceptos. A lo que voy es a la capacidad de recuperar la sensibilidad ante los problemas nacionales


El cambio de la indiferencia al asombro

Este es un momento que a mi gusto, es histórico.
Cambiaremos de un grupo de trabajo acostumbrado a hacer gobierno a otro acostumbrado a ver los toros tras la barrera.
Acostumbrarse a todo es la naturaleza humana.
Esta semana, con la llegada del Príncipe de Asturias, hice una broma de que ya para nadie era relevante, porque es común verlo por estos lados.
Yendo a temas sociales, ya no nos impresionamos cuando matan a alguien tan solo para robarle un celular.
Ahora es una noticia rutinaria, mientras antes era tema de discusión que perduraba una semana —nunca tendremos escándalos que duren más que eso—, y calaba en que el país tomaba un rumbo indeseado.
Esta indiferencia es como esa en la que hemos caído cuando una persona indigente nos pide plata en un semáforo, o un niño se acerca a pedir una moneda mientras caminamos por la Avenida Central.
Sé que hay días en que advertimos esos problemas, cuando nuestra actitud así nos motiva, pero en otros momentos ignoramos esa situación social que si bien no queremos ver, ahí sigue y crecerá.
Algunas personas no se dejan atrapar por la indiferencia, y buscan un cambio para mejorar la condición.
Algo similar sucederá cuando una persona ajena a esta realidad, se enfrente al problema.
Creo que acá está lo que me interesa de este nuevo gobierno.
Desde 2007, quedó en evidencia una polarización social por la manera como se quiere trazar el desarrollo del país.
No debatiré los conceptos de lo que debe ser y no un Gobierno.
A lo que voy es a la capacidad de recuperar la sensibilidad ante los problemas nacionales.
Cuidar los recursos que los contribuyentes —con mucho esfuerzo— damos al Gobierno para que propicie un ambiente próspero para que como ciudadanos y empresarios tengamos éxito.
Incluso, entender que están para servir, y no para ser servidos.
Espero que se sorprendan por lo que pasa en la Caja, que les atemorice el déficit fiscal, y se escandalicen por el tamaño de la planilla del Estado.
Si eso ocurre, no es malo, todo lo contrario.
La idea es que sean sensibles ante lo que otros no lo fueron, y tengan la fuerza para iniciar un cambio.
Eso es lo que como ciudadano esperaría ver.
Es así como muchos esperamos que nos asombre este relevo en la clase gobernante.

Daniel Chacón

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@dchaconLR