Deuda pública amenaza  comercio y empleo
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Otros países latinoamericanos cuentan con mejores condiciones

Deuda pública amenaza comercio y empleo

Nuevo Gobierno tiene oportunidad de hacernos competitivos

RESUMEN
De los países de América Latina con los que competimos, Costa Rica tiene la deuda del Gobierno que más rápidamente crece.
Seguir en el mismo camino, significa pronto enfrentar problemas de altas tasas de interés, un nivel alto de inflación, o ambas cosas —cualquiera de las cuales a su vez afectaría a las empresas, así como a los puestos de trabajo.
Gracias a un triunfo histórico, el nuevo Presidente tiene la oportunidad de exigir a los sectores económicos, aceptar un compromiso, para reducir el nivel de endeudamiento.


Con solo dos excepciones, la deuda pública de Costa Rica durante los últimos cinco años ha crecido más rápido que la de cualquier país de América Latina.
En Centroamérica, solo Honduras tiene peores resultados.
Pero es poco consuelo para nosotros, estar por encima de un Estado, que se caracteriza por la extrema pobreza y el nivel más alto del mundo en violencia.
El único otro país, con que competimos, cuyo nivel de deuda pública está creciendo más rápidamente que el nuestro, es Chile.
Sin embargo, que eso suceda no crea problemas para la economía chilena, dado que el nivel absoluto de la deuda pública se encuentra entre los más bajos del mundo.
A menos que el Gobierno costarricense pueda detener el crecimiento de su deuda, es probable que pronto enfrentemos la amenaza de las altas tasas de interés, lo cual conlleva un revés.
El Gobierno no es distinto a otro prestatario —conforme incremente su deuda como proporción de la capacidad productiva, los prestamistas exigen una tasa mayor, para compensar el riesgo.
En la medida en que el Gobierno pague más intereses, menos dinero tendría para dar servicios al público, así como para cancelar préstamos.
En cualquiera de los casos, habría menos dinero para comercio o industria, que en su turno afectaría el empleo.
Encontrar una solución al problema fiscal del Gobierno requerirá un compromiso por parte de los empleados públicos, cuya compensación —que en general está por encima de la del sector privado— representa la mayor parte de las pérdidas anuales.
Por su parte, el sector privado puede hacer más, incluyendo el pago de impuestos sobre las ventas en los servicios, así como mayores tasas de impuesto sobre la renta personal, que tienden a ser bajas.
El control efectivo de la evasión fiscal es otra manera de aumentar los ingresos públicos.
No sería fácil invertir una tendencia de crecimiento constante de la deuda pública, que ha persistido durante cinco años.
Por otro lado, el nuevo Gobierno, y sobre todo el nuevo Presidente, gozan de un nivel de popularidad elevado, que permitiría persuadir a los sectores, de que un compromiso, en que cada uno cede algo, es preferible a una crisis, con consecuencias complicadas para todos.

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Equipo Económico
La República

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