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Cambio de modelo de desarrollo fue punto de coincidencia de candidatos en debate propiciado por la Universidad Nacional. Deberán puntualizar cómo y con qué equipo lo llevarán a cabo


Cambio de modelo… ¿cómo y con qué equipo?

En un loable afán por que los candidatos a la presidencia expusieran sus propuestas para gobernar el país, la Universidad Nacional organizó una actividad a la cual los invitó.
Una síntesis de lo ocurrido, publicada ayer en este medio, señala además fortalezas y debilidades de los candidatos en cuanto a su capacidad de comunicación y grado de empatía con el público, al menos en el ambiente académico.
Sin embargo, lo que se desprende es que todo se desarrolló a partir de cuatro temas fundamentales que la propia universidad propuso: 1- Legitimación del gobierno, 2- Lucha contra la corrupción, pobreza y desigualdad, 3- Calidad de la educación pública, 4- Inversión y sostenibilidad ambiental.
Y sobre esto, los candidatos externaron sus propuestas, donde se refirieron sobre todo al qué, pero no tanto al cómo y con qué equipos de personas pensaban desarrollar sus diversos programas.
Es decir, más o menos una repetición de lo que ya los costarricenses están cansados de escuchar.
Esto ha sido lo tradicional en nuestras campañas políticas pero, como lo hemos manifestado en otras ocasiones, no será, en nuestra opinión, lo que esta vez mueva a la masa de votantes que aún no ha decidido en qué casilla pondrá su dedo, pero que sí puede ser la que decida el resultado de las elecciones si es que acude a las urnas.
De no suceder esto, aumenta la posibilidad de que nadie alcance el mínimo de votos requeridos y haya que ir a una segunda ronda. Para esto el Tribunal Supremo de Elecciones ha reservado la nada despreciable suma de ¢2.373 millones que, de no tener que utilizarse para esto, podría ser destinada a algún otro fin urgente, mediante solicitud de permiso y autorización de la Contraloría.
Pero lo más importante en este tema, es la necesidad que el país tiene de debates en donde los candidatos no lleguen a expresar lo que deseen, sino donde sean interrogados a profundidad sobre temas puntuales y deban responder cómo, con qué recursos y con qué equipo humano piensan desarrollar sus ideas. Y si evaden responder, sean repreguntados.
En lo que coincidieron aparentemente en esta ocasión, es en que el modelo de desarrollo no da más.
¿Cuándo comenzaremos a tener debates públicos de esa clase? ¿Cuántas discusiones de esas tendremos para formar opinión sobre las coincidencias y discrepancias de los partidos en cada tema puntual? ¿Aportarán eso realmente los candidatos o se quedarán en el nefasto “más de lo mismo”?
 

 



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