Iris Zamora

Iris Zamora

Enviar
Lunes 30 Marzo, 2015

¡Bandidas comadrejas!

Mis padres no eran de “sermones” ni “discursos éticos” sobre el deber ser. Sus vidas fueron suficiente testimonio para mostrarnos la estrella que guiaría las nuestras.
Solo un tema les inquietaba, tomaban pulpito, ambos, como si manejaran sincronía genética, solían pontificar “…pueden tener mil defectos, todos si quieren, pero el que no pueden permitirse tener, y menos justificar, es el de ser malagradecidos…” así crecimos los seis, llevando esas palabras taladrándonos la cabeza; lo de la lealtad, la libertad, el no doblar las rodillas frente a nadie, a no ser que sea para rezar, lo aprendimos viéndolos vivir sus maravillosas vidas. La prudencia que enseñaron a mis hermanos, bueno, esa me ha costado bastante a mí, qué le vamos a hacer, no todas somos virtuosas.
Me desagradó escuchar al “capitán” de la Sele al llegar al país. Hablando mal de su anterior entrenador. ¡Porque no pasan la página! ¿Acaso no lograron su propósito, quitarse de encima la rigurosidad, la disciplina, que tanto los ofendía?…
Sostener que ahora sí, tienen un buen entrenador porque había sido jugador, es lo más adulador que he escuchado !Qué clase de estupidez! Ofrezco disculpas por la mía. A ver, entonces José Mario dos Santos Mourinho Felix, que tiene a su haber copas de liga, supercopas, UEFA, Champions League, exentrenador del Benfica, Oporto, Inter de Milan, Real Madrid y actual Chelsea; según la lógica de nuestro “capitán”, que milita en un gris club inglés del que se quiere marchar, Mourinho es un mal entrenador y, Maradona es un entrenadorazo, porque fue uno de los más extraordinarios jugadores de futbol…
El capitán no estuvo solo en las desafortunadas declaraciones, también algún directivo insistió en que ahora el clima del camerino es paz, armonía.
He aprendido, tejiendo canas, que cuando alguien pone énfasis en un tema que no debiera ser trascendente, es que…, en fin, decepción, no con el directivo, ya que nos tienen acostumbrados, sino con el buen jugador y capitán de nuestra selección, que olvidó rápido, cómo su entrenador Pinto lo defendió de la jauría de una afición molesta porque algunas veces que era convocado, venía a descansar a Costa Rica, porque alguna lesión tenía; alguna prensa deportiva cuestionaba sus convocatorias, por su bajo rendimiento.
El profesor Pinto lo sostuvo, lo defendió, le mantuvo su capitanía, que hoy heredó, seguramente porque se lo merece, no por zalamería.
Don Hernán Castro, ex vicecanciller de la Republica, en alguna de nuestras largas y cafeteadas conversadas me mencionó una historia, que luego algún historiador me corrigió diciendo que era atribuible a otro de nuestros patricios, en fin, don Hernán me contó que un amigo de don Ricardo Jiménez lo fue a buscar a su despacho. Don Ricardo le pregunto que por qué andaba de mal humor, y su amigo le respondió: “don Ricardo, es que fulano de tal anda hablando mal de usted”, don Ricardo se sorprendió, se rascó su cabeza y le dijo “ ¡qué raro, nunca le he hecho ningún favor!”.

Iris Zamora