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Abrir las puertas a los emprendedores

Arturo Jofré [email protected] | Viernes 17 enero, 2014


‘Las pequeñas y medianas empresas son los principales motores de la competencia, el crecimiento y la creación de empleo, sobre todo en economías en desarrollo’


Abrir las puertas a los emprendedores

Costa Rica está sembrada de pequeñas empresas de todo tipo, desde micro a medianas, y ellas diseñan un mapa social y económico de los más importantes para el futuro del país. Este fenómeno no es solo nacional, es especialmente relevante en los países emergentes, como es el caso de Costa Rica.
“Las pequeñas y medianas empresas son los principales motores de la competencia, el crecimiento y la creación de empleo, sobre todo en economías en desarrollo”, señala el Banco Mundial en su Informe de 2013.
Esto ha llevado a una importante cantidad de países a mirar hacia este mapa empresarial no como una simple asistencia social, sino como un polo importante para mejorar el empleo y activar con más fuerza el crecimiento económico.
¿Cómo está Costa Rica en este aspecto en el ámbito internacional? Uno de los programas con más credibilidad es Doing Business del Banco Mundial, el que desde 2005 impulsa el desarrollo de este tipo de emprendimientos.
En materia de facilitación para la creación y gestión de nuevas empresas en el país, el ranking nos ubica entre 189 países en el lugar 100. En América Latina somos superados por varios países que se ubican en posiciones desde la 34 a la 88.
Hay que reconocer que el MEIC ha hecho esfuerzos importantes, pero necesitamos dar un salto con garrocha para estar por lo menos a la altura de los tres mejores países latinoamericanos, si es que buscamos realmente dar un gran salto en este tema crucial.
La pequeña y mediana empresa es generadora de empleo, un tema caliente en la Costa Rica actual; genera movilidad social y económica a cientos de miles de familias, ayudando así a reducir la brecha social —otro tema caliente—; y permite disminuir la enorme cantidad de negocios informales, una muestra de nuestra incapacidad para formalizar adecuadamente a quienes se ven impedidos por las barreras actuales.
El escenario de la pequeña y mediana empresa no es uniforme, sino que presenta características distintas, dependiendo de la educación de la gente, sus expectativas, sus recursos, su condición económica-social, sus capacidades. Esto implica políticas diferenciadas.
Un graduado universitario tratando de emprender un negocio en el sector de biotecnología o desarrollo de software, es un caso distinto al casi 50% de los jóvenes que no concluyeron la secundaria, o a alguna de las 900 mil personas del sector pobre del país.
El gran desafío es cómo alinear a las instituciones, las políticas y la acción, para obtener los resultados que nos permitan a mediano plazo ir avanzando y no simplemente haciendo cosas, para ubicarnos, por lo menos, entre los países latinoamericanos que están corriendo mejor esta maratón.
El dinero para todo esto es importante, pero sin alinear a todos los actores en término de objetivos estratégicos nacionales, el dinero —como el que se ha usado para disminuir la pobreza— terminará transformado en humo.

Arturo Jofré

[email protected]

 


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