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COLUMNISTAS


4 de abril, 2022

Carlos Denton cdenton@cidgallup.com | Miércoles 30 marzo, 2022


Ayer se realizó la elección presidencial segunda vuelta y ya se sabe quién gobernará el país por los cuatro años próximos. Para los ganadores la celebración se extendió hasta la madrugada, aunque el candidato se retiró después de medianoche – tenía mucho que hacer el día siguiente. Carlos Alvarado llamó a felicitarle a como las 10 y media y conversaron unos diez minutos. Cuando se le pregunta al presidente electo los temas tocados informa que el mensaje principal es que “no hay plata.”

No hay plata para la construcción de carreteras, puentes, hospitales y escuelas. No hay plata para acomodar alguna nueva institución que pudiera querer establecer el presidente nuevo. No hay plata para viáticos en Zapote y lo presupuestado para café ya se gastó. No hay plata para aumentos salariales y se tendrá que buscar donaciones para pagar los costos de la ceremonia de la toma de posesión el 7 de mayo. Si el presidente nuevo quiere invitar a un almuerzo a sus homólogos que llegan como invitados oficiales tendrá que sacar el dinero del bolsillo o buscar ayuda.

El presidente electo necesita tener listas más de 1000 personas que asumirán puestos en la administración nueva y que serán los que realmente hacen posible gobernar al país. Aunque parece difícil de creer, es complicado encontrar personas dispuestas a aceptar un ministerio o puesto similar en una dirección. Esto en parte por el afán de Ottón Solís cuando fuera diputado del PAC de limitar los salarios de los funcionarios que asumen puestos de nombramiento político en lo que es la administración pública. En general las remuneraciones no son competitivas y la declaración jurada de bienes busca conocer hasta la cantidad de calzoncillos de los hombres y de las joyas de las mujeres.

Este día el presidente electo descubrirá que faltan por nombrar a 420 personas en igual número de puestos, incluyendo algunos ministerios, cuando se reúne con la persona que puso a cargo de lo que se llama “la transición.” Sí hay oferentes, pero son de personas en muchos casos desconocidos y con atestados que muestran mínima capacidad.

Para tener éxito un presidente costarricense tiene que llegar a Zapote con proyectos de ley y decretos ya preparados. Cuatro años es poco tiempo y la “luna de miel” con el pueblo y los diputados, antes de 100 días, en administraciones recientes se ha reducido a un mes. Durante esos 30 días hay predisposición positiva hacía el mandatario nuevo y puede obtener aprobación por planes que después pudieran ser frenados.

El presidente electo sabe que el pueblo está esperando soluciones para la economía nacional y en especial para el desempleo de tantos adultos, especialmente de mujeres. Se requieren inversiones y en especial ayudas y estímulos para los emprendedores que pueden crear empresas nuevas y contratar a más empleados. Y hay tantos problemas – Educación Pública no está cumpliendo, faltan policías, siguen las demoras con los especialistas de la CAJA, las carreteras están en pésimas condiciones.

El presidente electo pide ayuda al Todopoderoso este lunes 4 de abril.

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