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365 días, ¿para qué?

Nuria Marín [email protected] | Lunes 27 diciembre, 2010



Creciendo [email protected]
365 días, ¿para qué?


Se nos va un nuevo año, momento oportuno para reflexionar y plantearnos nuevas y retadoras metas para el siguiente. Contamos a nuestro haber el valioso tesoro de los 365 días que compondrán el 2011 a los que tenemos que dar nuestro particular sello y contenido, pues constituyen un paso importante en la ruta por hacer realidad nuestros sueños de mediano y largo plazo.
Es curioso cómo nos es fácil pensar estratégicamente en las empresas y en las organizaciones a las que pertenecemos con la formulación de planes y objetivos a tres y cinco años, y fácilmente olvidamos hacer lo mismo en el plano personal, por lo que la vida se puede convertir en un simple dejarse navegar al vaivén de los acontecimientos.
Es curioso cómo las presiones del diario vivir pueden convertirse para algunos en una fácil puerta de renuncia para la realización de las aspiraciones y sueños, lo que puede convertirse en los últimos días de la vida en un triste ejercicio de lo que pudo ser…
En este año que termina tuve la maravillosa oportunidad de compartir con la Dra. Evangelina García Prince, persona sabia quien de una manera sencilla alienta a las personas a dos claros pero poderosos conceptos de definición personal: “quiero y puedo”.
El primer concepto parte de un proceso de reflexión e interiorización muy personal e individual de darnos la oportunidad y la libertad de ejercer el derecho a definir el ¿qué quiero? El poder visualizar qué y a dónde queremos llegar digamos en cinco y diez años.
El ejercicio práctico no es sencillo. Es curioso cómo las personas pierden o se niegan la capacidad de definir qué quieren, algo que era tan sencillo cuando se era niño, pero que la adultez y las múltiples responsabilidades (matrimonio, familia, hijos, trabajo, etcétera) minan y atentan contra el derecho de cada quien a decidir.
La definición de metas simplifica e impone el rumbo en la navegación de la vida a la que debemos de acompañar con decisión (no simples intenciones de principio de año) y con actitudes y habilidades como la confianza, el autoconocimiento, el positivismo, la disciplina férrea y la proactividad.
La confianza y positivismo crean un círculo virtuoso de generación y aprovechamiento de las oportunidades a las que hay que acompañar con una disciplina y actitud proactiva de crecimiento personal constante, de búsqueda de oportunidades, de asumir riesgos y de administración de crisis, pues errores y obstáculos siempre van a existir.
La diferencia entre los que logran cumplir sus sueños y los que no, es que los primeros nunca escatimaron esfuerzos ni desistieron en los momentos difíciles para hacerlos realidad. Por ello, les deseo un provechoso 2011, en el que sus 365 días sirvan como un importante escalafón en el cumplimiento de sus sueños.

Nuria Marín

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