Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 22 Agosto, 2014

Van saliendo a flote una enorme cantidad de escándalos que habían permanecido ocultos y silenciosos por décadas


100 días y 500 noches

El presidente Solís se subió al barco de los 100 días y por sus primeras señas parece que hará un diagnóstico de la espeluznante herencia que ha recibido.
Probablemente el Presidente lanzará algunas líneas sobre acciones futuras, pero el fuerte parece ser el pasado y el presente.


Mucho se ha dicho que estamos cansados de tantos diagnósticos en todos los campos y en todos los tiempos. Es cierto, pero si la situación actual fuera el producto de catástrofes naturales, de crisis internacionales u otras calamidades fuera de control, no queda otra alternativa más sabia que trabajar rápido y duro para salir adelante.
Pero nuestras calamidades son obras humanas, se han ido forjando en el tiempo. Esa es la tragedia, aunque duela.
Hay instituciones que se han creado para enfrentar grandes desafíos nacionales (que no son nuevos), pero muchas de ellas se fueron debilitando y creando las condiciones para que brotara la ineficiencia y la corrupción.
Algunas de estas instituciones murieron hace mucho, pero nadie se ha atrevido a enterrarlas. Cuando alguien se ha atrevido, aparecen los magos que aseguran su revitalización… nunca han logrado moverlas ni un centímetro.
A otras instituciones les cambian de nombre para esconder el desprestigio que llevan en la mochila, como es el caso del terrorífico Instituto de Tierras y Colonización (ITCO), que se disfrazó como Instituto de Desarrollo Agrario (IDA) y finalmente Inder.
Hay instituciones que son verdaderos símbolos nacionales, pero en algún momento pasaron experimentados gerentes, presidentes ejecutivos, consejos directivos, y se pasearon en ellas. En otras, la burocracia interna y los grupos de poder se han hecho tan fuertes, que los cambios profundos que se requieren topan con fuertes murallas.
¿Cuándo comenzó en Costa Rica el derrumbe de instituciones que alguna vez fueron ilustres? Habrá que mirar hacia atrás, pero no fue casual, los políticos tienen mucho que decir al respecto.
Por ahí van saliendo a flote una enorme cantidad de escándalos que habían permanecido ocultos y silenciosos por décadas. Los tumores gigantescos nadie los vio, hasta que explotaron cuando la putrefacción era insostenible.
Este gobierno entró con una actitud diferente para manejar los asuntos públicos. No importa cuántas hormigas se caigan a la sopa, pero debe seguir su línea ética, es un principio que una gran parte de la ciudadanía respaldó en las urnas.
Por otra parte, vamos a ver cómo va a enfrentar los grandes desafíos nacionales, donde el qué hacer, cómo hacerlo y con quiénes, determinará el éxito o no de esta gestión.
Finalmente, los 100 días son apenas el preámbulo, pero lo que más nos quita el sueño son las 500 noches de pesadillas (parodiando a Sabina) y que nos mantienen sin entender cómo se ha botado el dinero hasta en programas tan humanos como el salir de la pobreza, durante tantas décadas. Suerte y sabiduría al gobierno que inicia, la va a necesitar y en gran cantidad.

Arturo Jofré
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