Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

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Martes 8 Noviembre, 2016

Las intenciones de los doctores Calderón Guardia y Trejos Escalante, y el impulso universalizador de don Mario Echandi se han ido alcanzando, pero aún no plenamente
 

DISYUNTIVAS

Reconocimientos históricos en los 75 años de la Caja
 

Tuve el gusto de asistir al acto solemne con el que el Gobierno de la República y la Caja Costarricense de Seguro Social celebraron los 75 años de su creación. Gracias por invitarme.

Esa conmemoración me lleva a compartir unas reflexiones sobre el nacimiento y la maduración, de esa la más importante de nuestras instituciones sociales. Una visión más completa se puede consultar en mi página www.rodriguez.cr en el artículo Justicia, Solidez y Racionalidad en la Seguridad Social Costarricense del Siglo XXI, publicado en Ensayos en Honor de Fernando Trejos Escalante.

La Caja es obra del Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia. El germen de ese alumbramiento ya está sembrado en el discurso de inauguración del gobierno, que en su primer año, envía a Chile a estudiar este tipo de instituciones al Dr. Guillermo Padilla.



La creación se da con la Ley 17 de 1º de noviembre de 1941. Esto es antes de la alianza política tan beneficiosa para nuestro desarrollo social, del gobierno de don Rafael Ángel con el Arzobispo de San José, Monseñor Víctor Sanabria, y con el partido comunista encabezada con don Manuel Mora.

Ciertamente después, don Manuel Mora propone la transformación de la Caja de semiautónoma en autónoma, y el gobierno del Dr. Calderón acoge esa sugerencia y se dicta la ley de 1943 que ejecuta ese cambio.

El Código de Trabajo y las Garantías Sociales se aprueban ya con la alianza Calderón-Sanabria-Mora, pero la Caja es obra cuya creación solo se debe agradecer al presidente Calderón Guardia.

En segundo lugar es necesario destacar el aporte de don Mario Echandi.

El régimen de Enfermedad y Maternidad (EM) que había empezado a laborar en setiembre de 1942 con 12 mil asegurados representando al 1,7% de la población, ya en 1944 había asegurado 25.710 trabajadores lo que representaba el 3,5% de la población.

Inicialmente ni las familias del trabajador, ni las actividades agrícolas fueron cubiertas, pero ya desde 1944 se empezó a extender el seguro a la familia y a las zonas agrícolas cafetaleras. El régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) entra a operar en 1947 cubriendo en ese primer año a 12.049 trabajadores. Para 1958 el seguro de EM había subido a cubrir 86.019 trabajadores, sea un 24,7% del total de trabajadores, y cubría por protección familiar a 72.308 personas más, sea ya se extendía a un 14,4% de la población. Para ese mismo año el régimen de IVM había subido a cubrir 23.599 trabajadores.

Se estaba todavía muy lejos de la universalización de los seguros sociales, y fue durante la Administración Echandi que se asumió constitucionalmente ese compromiso. Además se le generaron rentas adicionales a la Caja y se incrementaron solidariamente los límites para las cotizaciones. El compromiso lo asumió don Mario desde su mensaje inaugural.

Pero siguiendo el modelo de Bismark el sistema seguía siendo clasista. En sus muchos escritos y actividades, el Dr. Fernando Trejos Escalante no solo expresó las debilidades del sistema de seguridad social entonces vigente, sino que también presentó propuestas específicas para trasformar el sistema de salud y el régimen de pensiones. Esas presentaciones de solución culminaron en los proyectos de ley que junto con el Dr. Fernando Guzmán Mata presentaron a la Asamblea Legislativa cuando eran diputados, el 1° de mayo de 1968.

La envergadura, profundidad y amplísima cobertura buscada por esta propuesta eran enormes y mucho se ha avanzado para alcanzarlas, pero todavía se estaba lejos de alcanzar la cobertura requerida, especialmente en IVM. Era necesario llevar la salud a todos, unificar los servicios, y dar presión social también a quienes carecen de una relación laboral formal, entre quienes se encuentran los más desposeídos y necesitados.

Durante los años setenta se lleva adelante —con base en la Ley No. 5349, del 24 de setiembre de 1973 que autorizó el traspaso a la Caja Costarricense de Seguro Social de los hospitales que estaban bajo la conducción y dirección de la Dirección General de Asistencia Médico Social—, la unificación de los servicios de salud asistencial, con la incorporación de los Hospitales de las Juntas de Protección Social a la Caja.

Este paso llevó adelante algunas de las iniciativas en el campo de la salud que se incluían en los proyectos de Trejos y Guzmán. Para fines de la década ya en 1980 los trabajadores inscritos en Enfermedad y Maternidad eran el 67,8% de la población trabajadora, y con la cobertura familiar, se daba el benéfico de este régimen al 75,7% de la población total.

Como parte del proceso de Reforma del Estado se prepara a principios de la última década del siglo XX, en la Administración Calderón Fournier, un ambicioso plan de trasformación de los servicios de salud, que toma el punto de vista de promoción de la salud, unifica los servicios preventivos y curativos, propone independencia operativa a los hospitales y a las unidades de salud, y establece un sistema de atención primaria (los EBAIS), cercano a los pacientes que permita hacer con eficiencia esas trasformaciones. Este proyecto se continúa ejecutando en la Administración Figueres Olsen y culmina en la Administración Rodríguez Echeverría como una verdadera joya de política de Estado, no afectada por los cambios de gobierno.

Estos cambios en la forma de gestión, el nuevo modelo de salud que se fue gestando y estableciendo a lo largo de tres gobiernos con la rectoría del Ministerio de Salud y la ejecución a cargo de la Caja Costarricense de Seguro Social que se vio durante mi gobierno fortalecida más que nunca antes, concretaron una verdadera solución costarricense en salud que ha venido funcionando tan exitosamente, a pesar de los recursos mucho más limitados de los que dispone por ser el sistema de un país pobre, que en su reporte del año 2000 la Organización Mundial de la Salud colocó al país entre aquellos que tienen un sistema de atención más eficiente en el mundo.

En el campo de las pensiones un gran avance se dio con motivo de la aprobación del sistema de Asignaciones Familiares para dar apoyo a las familias pobres del país, pues el entonces diputado Rafael Ángel Calderón Fournier introdujo como parte de la utilización de esos recursos el sistema de Pensiones no Contributivas, destinado a proveer de una pensión básica a las personas pobres adultas mayores. Con eso también se daba un paso en el camino señalado desde hacía tiempo por el Dr. Trejos para establecer protección en la ancianidad a las personas con mayor necesidad.

A principios de los años noventa los regímenes Especiales con Cargo al Presupuesto Nacional, basados en un esquema de reparto, con aportes muy insuficientes de sus beneficiarios y con beneficios garantizados que incluían pensiones de retiro para personas muy jóvenes, arrastraban desde hacía décadas serios problemas que ponían en riesgo su sostenibilidad futura y además creaban un creciente problema social por la exclusión de cientos de miles de trabajadores de cualquier beneficio de esa índole.

En el gobierno del Lic. Rafael Ángel Calderón Fournier, cuando se dio una verdadera cruzada para eliminar privilegios para que ellos no terminaren con el país, se produjo una reforma importante a los sistemas de pensiones de privilegio. Se continuó la tarea en la Administración de don José María Figueres, y todavía se están dando pasos importantes en esa dirección.

Finalmente debo referirme al avance logrado con la Reforma Social del Siglo XXI: la Ley de Protección al Trabajador. Con esa legislación se fortaleció la competencia de la Caja para extender y universalizar sus sistemas de salud y pensiones. Se generaron recursos adicionales al Régimen No Contributivo y se creó un nuevo pilar en cuentas individuales, para fortalecer las pensiones y generar ahorro y seguridad a los trabajadores, a quienes además se les garantizó el disfrute de los recursos de cesantía sin límite temporal, ni perdida por cambios en sus trabajos.

El avance ha sido impresionante. Las intenciones de los doctores Calderón Guardia y Trejos Escalante, y el impulso universalizador de don Mario Echandi se han ido alcanzando, pero aún no plenamente. Es indispensable un esfuerzo adicional para que el régimen de IVM cubra a todos los trabajadores informales y eventuales, y garantizar su solidez financiera. Es necesario triunfar en la tarea permanente de lograr que el sistema de salud atienda con mayor oportunidad y de forma muy humana a todos los pacientes, y de un servicio adecuado a las enfermedades de una población cada día más vieja.

La población trabajadora en la informalidad es inmensa. No tenemos todavía un Instituto contra el Cáncer. Requerimos un nuevo y adecuado Hospital Geriátrico. Los retos son enormes.