Roberto Dobles

Roberto Dobles

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Lunes 10 Abril, 2017

¿Pueden aumentar los costos de la electricidad en Costa Rica con el cambio climático?

Si se mantiene la política energética actual, los costos de la generación de electricidad podrían verse seriamente impactados por el creciente cambio climático. Lo anterior sin menoscabo de que los costos puedan cambiar por otros factores ajenos al clima. Este tema es clave porque el país requiere que los costos de la electricidad sean competitivos internacionalmente para poder potenciar el desarrollo económico y social y la prosperidad.

Uno de los diversos impactos del cambio climático se da en la generación eléctrica con plantas dependientes del clima. Entre más dependientes del clima sean, mayor será la vulnerabilidad, el aumento en los costos y la cantidad de electricidad que estas plantas pueden generar.
La energía hidroeléctrica es la fuente renovable más dependiente del clima y la que más será impactada debido a la creciente alteración de las precipitaciones que está creando el cambio climático. Entre otras cosas, las precipitaciones disminuyen, las estaciones secas se vuelven más secas y más prolongadas y los eventos climáticos extremos se vuelven más extremos (sequías más fuertes, por ejemplo).
El hecho de que Costa Rica se encuentre en una de las zonas del mundo más vulnerables al cambio climático y que la dependencia climática de una gran parte de las plantas del sistema eléctrico nacional sea alta plantean un importante desafío para que el país pueda reducir los costos de la electricidad y pueda lograr en el futuro costos de la electricidad competitivos internacionalmente.
En 2016, las plantas hidroeléctricas del país generaron el 74,44% de la energía eléctrica (8.025.945,48 MWh) y representaron el 67,15% (2.328,05 MW) de la capacidad instalada.
La gran dependencia climática de estas plantas podría agravar la situación del alto sobreequipamiento no productivo que, por su naturaleza misma, tienen muchas de las plantas existentes, lo que aumentaría aún más los costos fijos por KWh generado.
Entre las muchas advertencias que existen en los estudios internacionales se encuentran las siguientes:

• “Los impactos del cambio climático se manifestarán a través de cambios en los recursos renovables, la alteración de su capacidad operativa y de sus resultados económicos”.

• “Las energías renovables intrínsecamente dependientes del clima tendrán cambios en su cantidad, su disponibilidad en el tiempo, su rendimiento operacional y su nivel de producción de energía”.
• “Sabemos que uno de los peores impactos del cambio climático será en el agua y las sequías”.
• “La generación hidroeléctrica es la fuente de energía que puede verse más directamente afectada por el cambio climático ya que es muy sensible a la cantidad, el momento y los patrones geográficos de precipitación y a la temperatura”.

• “El cambio climático desafía el supuesto tradicional que la experiencia hidrológica del pasado proporciona una buena guía de las condiciones futuras”.
•  “Se espera que el cambio climático traiga menos precipitaciones y más sequías extremas a determinadas partes del mundo, causando escasez de electricidad en los países que dependen altamente de la hidroelectricidad”.

• “Los cambios en los patrones de lluvias y las sequías crónicas están disminuyendo los flujos de agua de los ríos y afectando los embalses, lo que lleva a una menor generación de energía en las plantas hidroeléctricas”.

• “Los cambios en la escorrentía de los ríos, junto con el aumento de la evaporación en los embalses, tendrán una serie de efectos sobre la producción de energía hidroeléctrica. Estos incluyen los impactos sobre el funcionamiento del sistema, los efectos financieros y los impactos sobre otros sectores energéticos”.

• “En un mundo en el que el clima está cambiando, el valor de la energía hidroeléctrica se vuelve más incierto”.
Un estudio de la Universidad de Edimburgo ha señalado también que “las plantas hidroeléctricas se caracterizan por bajos costos de operación pero altos costos de capital. Generalmente, los ingresos por ventas de electricidad son la única manera de atender la deuda de capital. Así, las reducciones de las ventas de electricidad afectarán el rendimiento de la inversión y, por lo tanto, la viabilidad de la planta. La pérdida de capacidad de generación hidroeléctrica requerirá que se construyan plantas adicionales para satisfacer la demanda, requiriendo capital adicional y reduciendo así los retornos generales del sistema”.

Las plantas hidroeléctricas actuales y futuras del país, que son también marcadamente estacionales en su producción, estarán así cada vez más expuestas a los crecientes impactos del cambio climático, lo cual podría reducir su producción anual en el futuro y, consecuentemente, podría aumentar más el sobreequipamiento no productivo que estas plantas tienen por su naturaleza misma, aumentando aún más los costos fijos por kWh generado.
Es necesario desarrollar un plan de adaptación del sistema eléctrico nacional al cambio climático que incluya una mayor diversidad futura de las fuentes de energía que se utilizan para generar electricidad.
Esta ineludible diversificación energética debería incluir plantas con fuentes nacionales de energía que sean de bajo costo, tecnológicamente avanzadas, con menor o nula vulnerabilidad climática y que tengan un alto desarrollo en el mundo.
Sin perjuicio del desarrollo de otras fuentes nacionales de energía (energía eólica y geotermia de alta y baja entalpía, entre otras), la energía solar y el gas natural (como fuente de energía firme) cumplen con los anteriores criterios para robustecer la diversificación y permiten simultáneamente reducir los costos y la vulnerabilidad climática del sistema de generación eléctrica.