Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

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Lunes 16 Enero, 2017

El informe de la Contraloría señala otra serie de problemas para cumplir con la obligación gubernamental de tener en tiempo la Ruta Nacional No. 257

¿Mala praxis de ingeniería?

El Contrato de Concesión para la construcción de la Terminal de Contenedores de Moín (TCM) estableció que es obligación del Estado la construcción de la carretera para comunicar la ruta nacional a Limón con la entrada al área de la concesión. Y esa carretera deberá estar lista en setiembre de 2017, cuando se prevé que iniciara operaciones esa nueva terminal portuaria.
Pues bien, La Nación del 1° de enero de este año informa que hay “una diferencia de 80 metros entre el punto donde finaliza el acceso temporal y el ingreso del puerto”.


La Contraloría General de la República en oficio Nº. 13992 del 27 de octubre del año pasado señaló al Sr. Ministro de Transportes que desde abril de 2015 CONAVI había constatado “que las coordenadas geográficas del acceso provisional –construido en el 2014— no coincidían con las coordenadas geográficas del acceso de la TCM” y el derecho de vía se adquirió de acuerdo con la ubicación de la ruta provisional utilizada para la construcción del puerto. Indica que “la Administración no tomó las previsiones para resolver la conexión a través de la contratación directa promovida por” CONAVI.
El informe de la Contraloría señala otra serie de problemas para cumplir con la obligación gubernamental de tener en tiempo la Ruta Nacional No. 257, sección Sandoval-Moín que garantiza el acceso a la TCM, que podrían poner en situación de incumplimiento contractual al gobierno y que además podrían afectar el costo de los servicios de esa nueva infraestructura portuaria a los usuarios, encareciéndolos en $20 por contenedor.
Además, Diario Extra el 2 de julio de 2016 reportó sobre circunstancias relacionadas con la adjudicación de esta obra, que ante estos hechos deberían ser investigados.
Me interesa en especial el punto de que no se haya ubicado la carretera provisional en la ruta determinada por los planos, pues —a pesar de mi profundo desconocimiento de temas de ingeniería— me parece que este es un error inconcebible por parte de los ingenieros a cargo de la obra. De lo que entiendo ni siquiera se requiere ser ingeniero para poder determinar en el terreno donde se encuentran las coordenadas de acceso a la TCM. Hoy hasta un lego con un GPS lo podría hacer con bastante precisión.
¿Cómo es posible que se gaste el dinero y se llegue con la vía de acceso a una distancia de 80 metros de adonde debería llegar?
Esto es similar a que el ICE construya un túnel partiendo de los dos extremos y que las excavaciones no se encuentren impidiendo su conexión, o a que un médico que debe hacer un remplazo de cadera izquierda, corte el fémur y coloque la prótesis en la cadera derecha. Es sencillamente inconcebible.
Es inconcebible que se ubiquen equivocadamente las coordenadas geográficas. Es inconcebible que no se constate su buena ubicación antes de iniciar la construcción. Es inconcebible que un problema detectado hace casi dos años no se haya resuelto.
Estos hechos merecen una investigación no solo del propio Ministerio de Obras Públicas y Transportes sino del Colegio Federado de Ingenieros y de Arquitectos que de conformidad con el artículo 51 de su Ley Orgánica tiene “amplias facultades para regular todo lo relativo al ejercicio de las diversas profesiones que lo integran”.