Macarena Barahona

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Sábado 27 Septiembre, 2008

Cantera
Los otros

Macarena Barahona

Recientemente fue aprobado el texto de la Unión Europea sobre la política de inmigrantes para sus Estados, que básicamente se resumen en cinco puntos: 1. Organizar la inmigración legal, 2. Combatir la inmigración ilegal y expulsar los irregulares, 3. Fortalecer los controles fronterizos y aumentar la cooperación con los países de origen, y 4. Mejorar el sistema de asilo a los inmigrantes de Europa del Este.
Habría mucho que comentar, pero sobresale el concepto de la ilegalidad en la inmigración, cuando esta es el fenómeno intrínseco de los seres humanos, que por situaciones ajenas a su voluntad deben huir de sus territorios originales y sobrevivir en otras tierras. Desde el inicio de los pueblos y desde los profetas que encarnan a los más famosos inmigrantes: Confucio, Jesús, Mahoma...
El espíritu francés para estos acuerdos parece orientado en “limpiar” a sus emigrantes tercermundistas, que han convertido a los países europeos, de mejor bonanza económica desde hace mucho tiempo, en los territorios más deseados por el hambre y la necesidad política de sus países de origen, antiguas colonias, y ahora territorios independientes inmersos en conflictos. En el Mediterráneo las naves caseras navegan con africanos de diversos países buscando las costas de sus abuelos colonizadores… En América Latina los millones de ciudadanos de distintos países, como Argentina, Colombia, Ecuador o Perú, cruzan el Atlántico buscando a la vieja madre patria como un consuelo a sus historias de violencia, pillaje y crueldad económica… cuántos viajarán a sus posibles destinos, como inmigrantes legales, y en todo caso, ¿es que existe una legalidad en el concepto de inmigrante?, de tener que abandonar mi país, por causa de una guerra, de un descalabro económico, de una persecución política. ¿Hay una legalidad en todo esto?
No sé qué espíritu anida para calificar ciudadanos en necesidades, y por qué los de Europa del Este serán más legales que los marroquíes o los hindúes, ¿o será su origen étnico, excluyendo a los prohibidos y siempre rechazados gitanos, su color europeo lo que conforma la legalidad?
Qué hará España con la mano trabajadora del latinoamericano, el africano o el asiático que viven para servirles, construyendo sus pisos, lavando sus baños y cuidando niños y ancianos.
Trabajadores del tercer mundo, victimas de la violencia, del terror, de robos históricos, políticos, y trabajadores de tercera, en un país que se sueña rico por europeo, pero donde la pobreza de los suyos, la legal, se compara con la ilegal, porque siempre están esos, los otros, los desterrados, los que huyeron en sus diásporas, como los cientos de miles de españoles que han tenido que emigrar por ser rojos, por pobres, por gallegos, por andaluces, ilegales todos y acogidos en sus antiguas colonias, con respeto y dignidad.
La memoria, la violenta, flaca y descuidada memoria de los seres humanos, hasta que nos convertimos en los otros.