El Niño presionaría costos de energía, alimentos y transporte en 2027
Costa Rica enfrentaría riesgos por su dependencia de la generación hidroeléctrica, mientras la sequía podría elevar los costos de producción y afectar las cadenas de suministro
El fenómeno de El Niño podría encarecer la energía, los alimentos y el transporte en Centroamérica durante 2027, con efectos sobre los costos de las empresas y el abastecimiento de productos, según un análisis de Deloitte Econosignal.
Aunque las primeras señales relacionadas con la falta de agua podrían observarse desde 2026, el estudio advierte que parte de las mayores presiones económicas llegaría el próximo año, cuando la sequía afecte con más fuerza las cosechas, la generación eléctrica y la operación del Canal de Panamá.
En Costa Rica, uno de los principales riesgos está en la electricidad. Cerca del 73% de la generación eléctrica del país en 2025 provino de fuentes hidroeléctricas, por lo que una reducción en la disponibilidad de agua podría aumentar la necesidad de producir electricidad con fuentes térmicas, generalmente más costosas.
El impacto también podría extenderse a los precios de los alimentos. La falta de lluvia amenaza los cultivos y puede reducir la producción agrícola, mientras que los mayores costos de insumos como fertilizantes y diésel presionan los márgenes de los productores.
El análisis señala que estos dos insumos pueden representar entre el 50% y el 70% de los costos agrícolas, lo que deja a los productores más expuestos cuando coinciden pérdidas de cosechas y aumentos en los gastos de operación.
“El principal riesgo económico de El Niño para la región no está únicamente en la falta de lluvia, sino en cómo esa menor disponibilidad de agua puede trasladarse a los costos de producir, transportar y abastecerse”, dijo Daniel González, responsable de Análisis Económico para Centroamérica, Panamá y República Dominicana de Deloitte Spanish Latin America.
El transporte y la logística también podrían verse afectados por las condiciones del Canal de Panamá. Una disminución en los niveles de agua puede limitar la carga de algunos buques o restringir los cruces, lo que elevaría los costos y modificaría los tiempos de entrega de mercancías.
Estas afectaciones podrían alcanzar a empresas de otros países que utilizan esa ruta para importar o exportar productos.
Ante este escenario, Deloitte recomienda que las empresas aprovechen los meses restantes de 2026 para revisar sus inventarios, identificar proveedores alternativos, evaluar rutas logísticas y preparar escenarios financieros que contemplen posibles aumentos en electricidad, combustibles, alimentos y transporte.
La firma advierte que los efectos no serán iguales en todos los sectores. Por eso, identificar las áreas más expuestas a la disponibilidad de agua será clave para anticipar los costos y reducir el impacto de posibles interrupciones en las cadenas de suministro.